Las Bajas de Siria

Kenneth Bandler
 

Navi Pillay se debe haber estremecido cuando el Presidente Bashar Assad, en un discurso de una hora transmitido por la televisión siria, dejó en claro una vez más la amplia brecha entre su visión del intenso conflicto de su país y la realidad concreta de destrucción y muerte.

Pillay, la franca Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, ha sido la excepcional voz de la cordura en relación con la crisis siria. Desde marzo de 2011 ha llamado la atención permanentemente sobre los abusos contra los derechos humanos del régimen de Assad, cuando éste inició una creciente represión brutal en todo el territorio sirio.

En el discurso televisado del domingo, Assad, típicamente truculento, continuó promoviendo su visión de que los sirios lo siguen respaldando en la batalla trascendental contra terroristas extranjeros y sus seguidores. Hizo un llamamiento a “una movilización nacional total para salvar al país de las garras de una crisis sin precedentes en la región“.

Sin embargo lo que no tiene precedentes es la falta de voluntad de Assad para comprender que el levantamiento, que comenzó hace casi dos años, provino de sus propios ciudadanos, inspirado en las sucesivas y mayormente pacíficas protestas en Egipto y Túnez en pos de una reforma política.

Assad está decidido a no repetir la historia de Zine El Abidine Ben Ali, Hosni Mubarak y Muammar Gadaffi.

Hace un año nada más Pillay informó que las bajas en Siria habían llegado a 5.000. La cifra aumentó rápidamente en el curso de 2012, a medida que el régimen de Assad recurría a armas más letales, entre ellas bombardeos de la Fuerza Aérea y misiles Scud, y las usaba de manera más indiscriminada.

Pillay expresó su escepticismo respecto del muy comentado número de bajas, calculado en 40.000 en fecha reciente. Para determinar cifras más precisas su oficina encargó a una organización sin fines de lucro, Benetech, que hiciera una evaluación más completa de los datos recopilados por una cantidad de organizaciones de monitoreo de derechos humanos en Siria que han tratado de seguir la pista de las matanzas  

EL RESULTADO, anunciado la semana pasada dio la escalofriante cifra de 60.000 muertos.

“La cantidad de víctimas es mucho mayor de la que esperábamos, y es verdaderamente alarmante”, dijo Pillay, quien advirtió que la cifra real probablemente sea mucho más elevada.

“Sólo se incluyen los asesinatos que se identifican sin lugar a dudas con el nombre de la víctima, el lugar y la fecha de la muerte“, afirma el informe de Benetech.

“Significativamente, se sabe que no se ha documentado una cantidad desconocida de asesinatos”.

Acusar a los gobiernos por violar derechos humanos es la misión primaria de la oficina de Pillay. En realidad, salvaguardar los derechos humanos en todo el mundo fue uno de los principios fundacionales de la ONU. Precisamente por ello, Jacob Blaustein, ex presidente del American Jewish Committee, propuso por primera vez en 1963 la creación del cargo de Alto Comisionado, que se creó en 1994. 

El Alto Comisionado lucha por provocar respuestas concertadas y significativas de la comunidad internacional, para lo cual se necesita la cooperación de los gobiernos miembros de la ONU.

En relación con Siria, Pillay ha lamentado la inacción de los líderes mundiales.

“La falta de acciones concretas por parte de la comunidad internacional, particularmente del Consejo de Seguridad, para impedir el derramamiento de sangre, nos avergüenza a todos”, dijo.

Hace más de un año Pillay instó al Consejo de Seguridad a remitir a Assad a la Corte Penal Internacional (CPI) por crímenes de lesa humanidad. La CPI, con sede en La Haya, ha emitido órdenes de procesamiento por crímenes de guerra contra otros déspotas árabes, entre ellos Omar Bashir de Sudán y, antes de su muerte, Gadaffi de Libia. Pero gracias a los vetos de Rusia y China, el consejo ha guardado silencio en cuanto a Siria.

La resistencia de Assad garantiza que la guerra que inició su régimen continuará y la cifra de las víctimas rápidamente sobrepasará las 60.000. Lakhdar Brahimi, enviado de Naciones Unidas y la Liga Árabe para Siria ha advertido que podría llegar a 100.000 muertos en 2013.

Con las fuerzas de seguridad de Siria dedicadas a proteger la supervivencia de su régimen y la ayuda de aliados internacionales como Rusia, China e Irán, Assan se apega con toda confianza a la narrativa de su discurso del domingo, sobre el que el Departamento de Estado de EE.UU dijo que está “alejado de la realidad“.

Como Pillay tan claramente señaló, la comunidad internacional “hace la vista gorda mientras Siria se está incendiando“.

En realidad, los seguidores de Assad efectivamente bloquean los esfuerzos de Pillay y su equipo. Y la experiencia de Siria también plantea profundas dudas sobre qué ocurrirá la próxima vez que los ciudadanos de un país traten de liberarse de un régimen opresor.

El autor es director de relaciones con los medios del American Jewish Committee

 

Date: 1/7/2013 12:00:00 AM
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