Informe del AJC: con miras a las elecciones de 2013 en Israel

Ed Rettig, AJC Jerusalem
 

El 22 de enero, Israel elegirá un nuevo parlamento, sin duda algo para ufanarse: en una región que lucha por sentar las bases del gobierno representativo, Israel continúa su historia ininterrumpida de democracia parlamentaria eligiendo su 19° Knesset. La primera se reunió el 14 de febrero de 1949, durante la Guerra de la Independencia. Muy pocas naciones-estado creadas después de la Segunda Guerra Mundial pueden reivindicar un historial semejante de democracia nacional, hecho que debería tomar en cuenta todo aquel que pretenda comprender a Israel.

EE.UU. e Israel: democracias con diferentes sistemas electorales

El sistema gubernamental, y por ende los procedimientos electorales son muy diferentes en Israel y Estados Unidos. Todos los israelíes mayores de 18 años votan para elegir a 120 miembros de una Knesset unicameral. Cada partido presenta una lista de candidatos, y los votantes seleccionan un partido, no candidatos individuales. Los partidos obtienen escaños en proporción a su porcentaje de votos, y los mismos se ocupan en el orden en que aparecen en la lista partidaria. Hay un umbral mínimo que el partido debe alcanzar para obtener representación en la Knesset, 2 por ciento de los votos, o más de dos escaños. En la práctica, como el sistema alienta la existencia de múltiples partidos pequeños, ninguno ha obtenido la mayoría en la Knesset.

Por eso Israel ha sido gobernado por coaliciones, una situación que otorga a los miembros menos numerosos de la coalición un desproporcionado poder político. Pueden apalancar sus votos mucho más allá de su número, particularmente cuando los grandes bloques de izquierda y derecha están básicamente equilibrados. Otra consecuencia es que la necesidad de satisfacer a los partidos menores resulta en gobiernos numerosos, poco flexibles. La coalición creada en 2009 generó 30 ministros y 9 viceministros en un país de aproximadamente 8 millones de ciudadanos. Suiza, con una población similar, tiene 7 ministros. El sistema israelí crea problemas para el trabajo de la Knesset, ya que aproximadamente un tercio de sus miembros cumple algún tipo de función ministerial.

Y sin embargo a pesar de estos problemas, es difícil discutir considerando el éxito general del sistema israelí. Si, la política de coalición tiende a ser desprolija, llena de burdos toma y daca, pero al igual que los medicamentos de mal sabor puede llevar a buenos resultados. En el largo plazo, la necesidad de reconciliar a múltiples partidos en coaliciones ha ayudado a cimentar la caótica sociedad israelí, con su famosa cultura apasionada de debate y violento desacuerdo político. Fuerzas sociales en aumento, muchas veces producto de segmentos poblacionales que sufren cambios radicales por olas de inmigración y diferentes índices de natalidad, han significado un desafío para el sistema a través de los años. Sin embargo, judíos ultra ortodoxos, de países árabes, y de la ex Unión Soviética se han integrado en la democracia parlamentaria con considerable éxito. El sistema fracasa notablemente en la integración de los árabes israelíes a las coaliciones gobernantes.

En Estados Unidos las elecciones están programadas regularmente. Si bien la legislación israelí también establece elecciones en la Knesset cada cuatro años, generalmente se realizan antes, cuando el primer ministro convoca a una nueva elección o cuando caen los gobiernos. Los gobiernos israelíes duran en promedio entre tres años y tres años y medio. El período de cuatro años del gobierno actual, si el Sr. Netanyahu no hubiera convocado a elecciones anticipadas en enero, hubiera estado en funciones hasta octubre de 2013.


Una fusión improbable

En preparación para las elecciones, el Primer Ministro Netanyahu y el canciller Liberman sorprendieron a los israelíes anunciando que sus partidos Likud e Israel Beitenu, seleccionarían sus listas partidarias separadamente, pero las combinarían en una lista conjunta. La medida fue insólita por varias razones.

Quizás lo más sorprendente fue que no hubo filtraciones a los medios. En el poroso sistema político israelí, esto fue inusual y un gran logro para ambos líderes partidarios. Sin embargo la medida no está exenta de problemas, ya que ambos partidos no están plenamente alineados en cuanto a su ideología. La reputación de Liberman de intransigente y su brusco estilo personal esconden una de las mentes más sutiles de la política israelí. Si bien muchos observadores lo ubican firmemente a la derecha, tanto él como su partido son difíciles de clasificar. Si bien no es un izquierdista de Peace Now, tampoco es un Likudnik clásico de derecha de Land-of-Israel. Israel Beitenu no sólo apoya la solución de dos estados, sino que está afuera del consenso israelí al sugerir intercambios de tierra con Palestina que incluirían pueblos árabes israelíes con sus poblaciones de ciudadanos israelíes que se convertirían en parte de un Estado palestino a cambio de asentamientos israelíes en la Margen Izquierda. Un déficit importante que aqueja a Israel Beitenu es que no comprende a la comunidad judía norteamericana. Si bien es improbable que el asunto tenga impacto en las próximas elecciones, se consideró que el proyecto de ley Rotem de 2010, propuesto por un miembro del partido de Liberman pero nunca promulgado, negaba la validez de la mayoría de las conversiones efectuadas en la Diáspora.

Luego aparece el reto de la comunidad Haredi. Muchos de los partidarios de Israel Beitenu provienen de la ex Unión Soviética. Son abrumadoramente seculares, y muchos tienen problemas para probar su identidad judía a satisfacción del Gran Rabinato de Israel, y por ende tienen dificultades para poder casarse. Por razones obvias tienen poca paciencia para las sensibilidades de los miembros de Haredi. Por eso la lista compartida de Likud-Israel Beitenu (llamada Likud Beitenu) aparentemente incorpora la agenda anti-Haredi de Israel Beitenu al núcleo del Likud. Quizás Netanyahu se arrepienta de esto, ya que a partir de la coalición de Menachem Begin en 1977, la alianza nacionalista/Haredi era el centro de las coaliciones encabezadas por Likud. Si bien el Sr. Liberman actuó en la coalición actual con Haredim, no fue una situación fácil. No está claro qué efecto tendrá su nuevo rol de liderazgo en la estructura del partido conjunto, en relación con las posibilidades de una coalición Likud –Haredi en la próxima Knesset.

Dos primarias aclaratorias

Las recientes primarias del Likud y el Laborismo aportaron un elemento de claridad al escenario político. Figuras claves de la derecha pro-asentamientos ocuparon los primeros lugares de las primarias del Likud, como representantes del ala más liberal, particularmente los actuales ministros Dan Meridor, Benny Begin y Michael Eitan, no obtuvieron apoyo suficiente para participar en la próxima Knesset. Después de anunciar los resultados, Netanyahu declaró su intención de pedir a Begin que participe en un próximo gobierno suyo sin ser miembro de la Knesset, pero los observadores sugirieron que Meridor y Eitan probablemente han terminado sus carreras políticas. El giro a la derecha de la lista del Likud ha creado especulación en cuanto a que el partido puede atraer votantes de pequeños partidos más derechistas, pero le costará los votos del centro. Netanyahu, en realidad, enfrenta un dilema inesperado e irónico. Las políticas que enunció sobre el asunto clave de las relaciones con los palestinos, según lo expresó en el discurso de Bar Ilan en 2009, incluían el apoyo a la solución de dos estados. Luego promovió un congelamiento de edificación de 10 meses en los territorios. Estas posiciones lo colocarían ahora a la izquierda de la nueva fracción parlamentaria del Likud. Más aún, los periodistas israelíes señalaron una inesperada anomalía: que Israel Beitenu y el señor Liberman podrían ejercer una influencia moderadora sobre el Likud, y no al revés.

El partido laborista tuvo su primaria algunos días después. Uno de los resultados fue el aparente ascenso de los problemas sociales y económicos a un primer plano. Esto explica por qué la parte superior de la lista de la Knesset tiene pocos comandantes militares retirados y prominentes "Oslonautas" que la dominaban en años anteriores, y muchos activistas a favor del bienestar social y la justicia económica. El ala de "paz y seguridad" del laborismo se ha debilitado considerablemente. Primero, Ehud Barak como jefe del partido participó en el gobierno de Netanyahu, luego se alejó del laborismo, y estuvo de acuerdo con las políticas económicas de Netanyahu. Esto debilitó el ala de seguridad del laborismo, incluso a los elementos que no siguieron a Barak al retirarse del partido. Además, existe la creencia compartida por la mayor parte del espectro político que, habiéndose retirado de Camp David, Taba y el plan Olmert, el liderazgo palestino actual no puede firmar un acuerdo de paz que ofrezca seguridad a Israel. En las postrimerías del conflicto de Gaza y la iniciativa de la Asamblea General de Naciones Unidas sobre Palestina, la izquierda israelí se siente privada de lo que fue durante dos décadas su plataforma electoral central. Por ello se centrará en la justicia socioeconómica, y no en el proceso de paz.

Se conforma el centro

El colapso de Kadima abrió el centro del espectro político israelí. Si bien algunos ex votantes de Kadima parecen estar regresando al laborismo, otros están buscando opciones políticas que no sean excesivas en su nacionalismo y apoyen políticas sociales moderadas. El partido Iesh Atid (Hay un futuro) de Yair Lapid pretende revivir el abordaje militantemente secular, y política y económicamente liberal del partido Shinui de su padre. La ex canciller y líder de la Oposición Tzippi Livni ha creado un nuevo partido llamado "Hatnua" o "El Movimiento", que ha recibido el apoyo de aproximadamente media docena de miembros de la Knesset de Kadima y recientemente incorporó a dos ex líderes del Partido Laborista, Amram Mitzna y Amir Peretz para ocupar lugares destacados en su lista de la Knesset. Si bien a Peretz se lo consideró un fracaso como Ministro de Defensa durante la Segunda Guerra del Líbano, la efectividad del sistema de defensa antimisiles Iron Dome que promovió originalmente, ha reforzado su reputación en la reciente contienda con Hamas.

La calamidad que afecta a los partidos de centro ha sido siempre su renuencia a combinar fuerzas, frecuentemente debido a los egos de sus líderes. Considerando sus políticas similares, no queda claro hoy por qué Lapid y Livni son candidatos en listas diferentes. Quizás continúa vigente la antigua desgracia.

Un debate que se traslada del proceso de paz a la economía

La Oposición percibe que el Likud es más vulnerable en su desempeño socioeconómico. Esto puede parecer sorprendente, ya que al gobierno de Netanyahu se le reconoce internacionalmente haber capeado la crisis económica global mejor que la mayoría. Incluso así, sus políticas han polarizado económicamente a la población y han alentado la concentración de riqueza en manos de una pequeña clase de los denominados “magnates”. Si agregamos el verano de protestas del año pasado -apodado “rebelión del queso cottage” porque se inició con una oposición generalizada a los aumentos de precios de ese humilde componente del desayuno- se interpreta en general como una señal del enojo popular ante la falta de un mercado verdaderamente competitivo para muchos bienes de consumo. No se puede negar el impacto de los noticieros que habitualmente muestran productos israelíes que se venden en el exterior a precios menores que en Israel. Likud es vulnerable en este sentido desde que su titular de asuntos socioeconómicos, el actual Ministro de Bienestar Social y Comunicaciones Moshe Cahlon se ha enfrentado abiertamente a Netanyahu, y recientemente anunció que se alejaría de la actividad política durante dos años.

La amenaza iraní, que encabeza las preocupaciones en cuanto a seguridad en esta elección, no aparece mucho en la campaña ya que los partidos políticos no difieren en relación a la misma. Si bien hubo disputas públicas entre personal jerárquico de seguridad retirado y el equipo Netanyahu/Barak en relación con los repetidos indicios de Israel que atacaría a Irán antes de las elecciones de Estados Unidos, ese momento ya pasó. Ningún analista serio en asuntos de seguridad cuestiona hoy día la importancia de la amenaza iraní, e incluso los opositores a Netanyahu aceptan que su estridente campaña política contra el programa nuclear iraní ayudó a convertirlo en un asunto urgente en el escenario mundial, después de décadas de inactividad internacional. Quienquiera lidere la próxima coalición tendrá detrás suyo un amplio consenso público sobre esta prioridad urgente.

Algunos observadores habían pensado que las muy publicitadas tensiones entre Netanyahu y Obama podrían convertir el supuesto deterioro de las relaciones con Estados Unidos en un problema eleccionario. Sin embargo, la actuación del Presidente en el tercer debate Obama-Romney, el sólido apoyo del gobierno a Israel durante la Operación Pilar de Defensa, y su fuerte oposición a la resolución de la Asamblea General que otorgaba a la AP el estatus de observador no miembro hizo mucho por garantizar al público israelí que la relación entre Estados Unidos e Israel sigue siendo fuerte. Mientras redacto esto, aún no queda en claro si el reciente anuncio del gobierno israelí que se construirán 3000 departamentos en la zona conocida como E1 habrá de cambiar la situación.

En pocas palabras

Las primarias del Likud y la lista fusionada con Israel Beitenu lo corrieron hacia la derecha. Las primarias del laborismo fortalecieron su posición como partido socialdemócrata. El centro permanece dividido. Los partidos nacional-religiosos, Haredi y árabe siguen centrados en los sectores de votantes que han representado históricamente. La mayoría de los observadores considera que la próxima coalición se asemejará mucho a la actual, pero sin la influencia moderadora de Barak, Meridor, Begin y otros centristas. Pero faltan dos meses para las elecciones. En la política israelí dos meses es mucho tiempo, y puede llegar a ocurrir casi cualquier cosa.

 

Date: 12/7/2012 12:00:00 AM
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