Audiencia sobre la reforma integral de la inmigración: Perspectivas basadas en la religión
Subcomisión de Justicia del Senado
sobre Inmigración, Refugiados y Seguridad de Fronteras
Declaración de Richard T. Foltin, Director de Asuntos Nacionales y Legislativos
8 de octubre de 2009.
Desde su fundación en 1906, el American Jewish Committee (AJC) ha sido una voz estridente en apoyo de un tratamiento justo y generoso a los inmigrantes, participando activamente en muchos de los más importantes debates sobre inmigración en nuestros tiempos: oponiéndose a reducciones en el flujo de inmigrantes ilegales; apoyando mayor inmigración tendiente a la “reunificación familiar”; apoyando los esfuerzos por reducir el flujo de inmigración ilegal y hacer cumplir la legislación sobre inmigración dentro del contexto de proceso debido y tratamiento humanitario; apoyar políticas que garanticen que EE.UU. cumpla su rol como sitio de asilo para refugiados que huyen de la persecución; apoyando el acceso a los beneficios públicos de los inmigrantes legales en un pie de igualdad con los ciudadanos; y apoyando los programas diseñados para educar e integrar a los nuevos ciudadanos.
Al abogar por estas políticas, el AJC actúa en consonancia con el prolongado interés y compromiso de la comunidad judía norteamericana con una política de inmigración y refugiados que represente las mejores tradiciones de nuestra nación. Según la tradición judía, se debe recibir y valorar a los “extranjeros”, ya que nosotros fuimos una vez “extranjeros en la tierra de Egipto”. La Torá nos dice: “Los extranjeros que viajen contigo serán para ti como los nativos, y los amarás como a ti mismo; ya que ustedes fueron extranjeros en la tierra de Egipto” (Levítico 19:33-34). Además, recordamos que nuestros padres y abuelos llegaron a este país buscando una vida mejor, frecuentemente escapando de la persecución, y sabemos que hemos prosperado gracias a todo lo que nos ofreció este país y se debería ofrecer esa misma oportunidad a otros.
El AJC reafirma su compromiso con políticas inmigratorias justas y generosas, ya que son fundamentalmente positivas para EE.UU. y guardan coherencia con los valores judíos. Aún en la actualidad, inmigrantes, refugiados y asilados judíos inmigran a EE.UU. desde todos los rincones del mundo, incluyendo sitios como la ex Unión Soviética, Yemen, Irán, y América Central y del Sur. Sin embargo nuestro compromiso con políticas de inmigración apropiadas no se refiere sólo a la comunidad judía, que en la actualidad representa sólo una pequeña porción del flujo inmigratorio. Se trata fundamentalmente de lo que consideramos los intereses más apropiados para nuestro país en general, y garantizar asimismo que nuestra nación actúe reflejando sus más elevados valores. Al mismo tiempo, reconocemos la urgente necesidad de reforma nuestros sistemas de visa, frontera, y admisión, para impedir que ingresen quienes desean dañarnos. Las políticas de inmigración de EE.UU. deben ser congruentes con la protección de nuestra seguridad nacional manteniendo el control sobre nuestras fronteras y cumpliendo las leyes inmigratorias en consonancia con el proceso debido y el tratamiento humanitario. También propendemos medidas que incorporen con mayor facilidad a los recién llegados a la sociedad y cultura norteamericanas.
Instamos a la reforma de la inmigración porque cada día en nuestras congregaciones, programas de servicio, instituciones de atención de la salud, y escuelas somos testigos de las consecuencias que provoca un sistema desmantelado y perimido. Vemos la explotación de trabajadores indocumentados y las dificultades de las familias separadas, así como el aumento desmedido del temor de la comunidad debido a las medidas impuestas, que no son positivas ni humanitarias. Una reforma inmigratoria integral ayudaría a poner fin a este sufrimiento, abriendo las puertas a una vida mejor a quienes desean trabajar esforzadamente y hacer aportes positivos a la sociedad norteamericana pero por ahora deben vivir en las sombras, una situación que ofende la dignidad de todos los seres humanos.
La historia ha demostrado que los inmigrantes enriquecen a esta nación económica y culturalmente, y la inmigración sigue siendo un ingrediente esencial para mantener la fortaleza económica de EE.UU. y su orgullosa tradición de pluralismo democrático. Según un informe del Instituto CATO, la legalización de inmigrantes aportaría importantes aumentos en los ingresos de los trabajadores y hogares norteamericanos.1 El estudio halló que la legalización de trabajadores inmigrantes no calificados resultaría en un incremento de los ingresos de 1,27 por ciento del PIB o u$s 180.000 millones para los hogares norteamericanos. Además, la legalización permitiría a los inmigrantes lograr mayor productividad y crearía más oportunidades para los norteamericanos con puestos de mayor calificación. En tal sentido, una política inmigratoria justa y generosa no sólo refleja nuestros más elevados valores de libertad, oportunidad, y cohesión familiar, sino también beneficia materialmente a nuestra nación.
Una reforma inmigratoria integral debe ofrecer un abordaje holístico a la reforma de nuestro sistema, que deberá incluir:
1. Cambios en la legislación inmigratoria familiar.
La familia es la piedra fundamental de la sociedad norteamericana. Las familias unidas construyen individuos y comunidades enérgicos. En este momento, muchas familias inmigrantes están separadas por años –a veces incluso décadas- debido a las demoras burocráticas en el otorgamiento de visas. Una reforma inmigratoria integral implica reformar el sistema de inmigración para acelerar el proceso de visado para favorecer la reunificación familiar. Esto incluye tornar más accesible el otorgamiento de visas familiares, reducir el enorme atraso actual, y reorientar en general el sistema de visas priorizando la unidad familiar. Además, es importante que, al reformar el sistema inmigratorio, nos opongamos a los esfuerzos tendientes a negar la ciudadanía a los hijos de inmigrantes nacidos en EE.UU., que viola la 14ª Enmienda de la Constitución nacional. También debemos garantizar que las visas familiares no compitan con otras categorías de visas. Las disposiciones de este tipo son inhumanas y afectan negativamente el objetivo de la unidad familiar.
2. Una vía para la legalización de los inmigrantes que ya están en Estados Unidos.
Se calcula que actualmente residen en Estados Unidos aproximadamente 12 millones de inmigrantes indocumentados. Una reforma inmigratoria integral les ofrecería una vía para conseguir la legalidad y eventualmente su bien ganada ciudadanía, l adaptándose a la realidad en lugar de ser tan engorrosa que impide la integración. Criterios razonables podrían incluir el aprendizaje de inglés, un empleo, no tener antecedentes criminales, y/o pagar una multa modesta. Sin embargo, las multas no deberían ser excesivas, deberían existir exenciones para poblaciones vulnerables, y los inmigrantes no deberían verse obligados a retornar a su país de origen para solicitar su condición legal o ciudadanía. Estas medidas sólo desalentarían la participación en el proceso de legalización.
3. Facilitar y apoyar la integración de los inmigrantes.
Muchos inmigrantes desean naturalizarse pero carecen de las herramientas necesarias. El AJC considera que la aculturación de los inmigrantes es esencial para una política inmigratoria positiva, e insta a hacer los mayores esfuerzos para facilitar la adaptación de los recién llegados a la sociedad norteamericana. Los esfuerzos tendientes a la aculturación deben transmitir el conocimiento y la comprensión de las instituciones democráticas norteamericanas, el patriotismo, y los principios constitucionales, incluyendo la igualdad ante la ley y el proceso debido. Al mismo tiempo, sin un serio compromiso con el pluralismo y el respeto por las culturas inmigrantes, Estados Unidos corre el riesgo de aumentar la tensión y el resentimiento étnicos. Para preservar el “Sueño americano” y apuntalar la democracia se necesita la incorporación exitosa de inmigrantes y el respeto por el pluralismo.
En consonancia con estos principios, el AJC apoya la creación y/o incremento de fondos para programas y prácticas dirigidas a la efectiva aculturación de los inmigrantes, incluyendo mayor apoyo a programas para adultos y niños. Además una reforma inmigratoria integral deberá incluir mayor énfasis en la importancia del aprendizaje del inglés para los recién llegados, tanto adultos como niños, a través de mayor financiación para los programas, de forma tal que todos los que deseen hacerlo tengan la oportunidad al llegar al país o en un lapso breve. Finalmente, no se puede lograr la aculturación sin la participación activa de las instituciones comunitarias.
4. Medidas de ejecución positivas y humanitarias que refuerzan nuestra seguridad nacional.
Las políticas de frontera deben ser congruentes con valores humanitarios y la necesidad de tratar respetuosamente a todos los individuos, permitiendo al mismo tiempo a EE.UU. implementar su legislación sobre inmigración, e identificar y evitar el ingreso de criminales, y de personas que desean hacer daño o que implican algún otro riesgo para la seguridad nacional.
Para actualizar y reformar las medidas de seguridad fronteriza deberá haber: (1) mayor voluntad de compartir información sobre potenciales terroristas entre la inteligencia nacional y los organismos fronterizos; (2) incremento del uso de tecnología de punta sobre tecnología anti-fraude para crear pasaportes y visas inmunes a la falsificación, y analizar documentos sospechosos; (3) niveles de seguridad con múltiples puntos de control para quienes parten o arriban a EE.UU.; y (4) mejoras en el sistema que rastrea a los ciudadanos extranjeros que ingresan y parten de EE.UU., incluyendo el monitoreo exhaustivo de los que ingresan con visas de estudiantes, visitantes, o de empleo; comparar los ingresos y partidas de EE.UU. a fin de alertar al gobierno sobre quienes permanecen en EE.UU. una vez vencidas sus visas; y mayor rigor en la ejecución de la legislación aplicable para quienes violan dicho plazo.
5. Reforma de las políticas de detención y protección del proceso debido.
Las políticas inmigratorias deben respetar los derechos humanos y garantizar el proceso debido para todos, Hemos visto cómo los ataques indiscriminados de inmigración han causado trauma y sufrimiento a miles de individuos. Estos ataques separan familias, destruyen comunidades, y ponen en peligro los derechos básicos de inmigrantes y ciudadanos estadounidenses por igual. El sufrimiento causado por los excesivos ataques de la autoridad de ejecución de inmigración y aduana (ICE) a hogares y lugares de trabajo, y por el programa INA 287(g) (que ha generado el uso indiscriminado de ejecución de la legislación en asuntos de inmigración civil y creación de perfiles raciales, y ha impuesto un efecto negativo en las comunidades), resalta el problema de las actuales políticas de inmigración de EE.UU. y la necesidad urgente de una reforma.
Instamos al nuevo gobierno y al Congreso a reducir el uso de detención para inmigrantes, especialmente grupos vulnerables y quienes buscan asilo. Y mejorar las condiciones de detención aprobando reformas claras y ejecutables que incluyan normas rigurosas de tratamiento médico y mayor acceso a programas de atención pastoral, asesoramiento y orientación legal. Además, el gobierno deberá acelerar la liberación de asilados y otros individuos que no significan un riesgo para la comunidad, y extender el uso de alternativas comunitarias en lugar de detención, que son más humanitarias y costo-efectivas. En breve, las medidas de ejecución como detención y ataques se deberían reservar para ocasiones especiales y recurrir a ellas de manera humanitaria y respetando el proceso debido.
En la medida en que el Congreso considere, como parte de una reforma inmigratoria integral, la creación de un sistema electrónico obligatorio de verificación de aptitud para el trabajo e implemente “sanciones a los empleadores” que castiguen a quienes emplean a sabiendas a inmigrantes no autorizados, dichas medidas deberán incorporar garantías adecuadas para proteger a los trabajadores de la discriminación en el lugar de trabajo.
En resumen, el AJC insta a nuestros funcionarios electos a aprobar legislación que incluya lo siguiente; oportunidades para que los inmigrantes que trabajan con ahínco y ya están contribuyendo con este país puedan salir de las sombras, regularizar su situación cumpliendo con criterios razonables. y con el tiempo, acceder a la opción de convertirse en residentes legales permanentes y eventualmente ciudadanos de EE.UU.: reformas en nuestro sistema de inmigración basado en la familia, para reducir significativamente el tiempo de espera de las familias separadas que actualmente esperan años para el reencuentro; la creación de alternativas legales para que trabajadores y sus familias que desean emigrar a EE.UU., puedan ingresar a nuestro país y trabajar de manera segura, legal y ordenada, y respetando sus derechos; y políticas de protección de las fronteras que guarden coherencia con los valores humanitarios y la necesidad de tratar a todos los individuos con respeto, permitiendo al mismo tiempo a las autoridades llevar a cabo la tarea primordial de identificar y evitar el ingreso de terroristas y criminales peligrosos, acrecentando así nuestra seguridad nacional al tiempo que cumplen la legítima tarea de implementar la política inmigratoria norteamericana.
El AJC insta a nuestros funcionarios electos a efectuar el debate sobre la reforma de la inmigración de manera civilizada y respetuosa, concientes de no culpar a los inmigrantes por nuestros problemas sociales y económicos o por las atrocidades que cometieron los pocos que perpetraron actos de terrorismo. Un proceso polarizado que carezca de civilidad trastorna el discurso deliberativo y fracasa en su búsqueda de los mejores intereses de nuestra nación.
Como organización con base confesional, llamamos la atención a las dimensiones morales de la política pública y favorecemos políticas que defiendan la dignidad de todas las personas, creadas b'tselem elohim, a imagen de D-s. Participamos en la cuestión inmigratoria con el propósito de crear un sistema inmigratorio que facilite la condición legal y la unidad familiar con miras a cubrir la dignidad y los derechos otorgados por D-s a todo individuo, e incluso aumente nuestra seguridad nacional y promueva el respeto por el imperio de la ley. Nuestra plegaria colectiva busca que el proceso legislativo produzca un sistema inmigratorio justo del cual se enorgullezca nuestra nación de inmigrantes.
El AJC agradece la oportunidad de presentar esta declaración y recibirá con beneplácito preguntas y comentarios.
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