Discurso ante la entrega del Premio Light unto the Nations al Presidente de Colombia, S.E. Alvaro Uribe Velez
Cena Anual AJC
Mayo 2007
Hace varios años, nuestro Instituto de Asuntos Latinos y Latinoamericanos creó el Premio “Light unto the Nations” para honrar a los gobernantes de la región que sobresalen en su búsqueda por garantizar un mejor futuro, y prometedor, a los habitantes de los países que forman las Américas. El concepto del premio proviene de la tradición moral y ética judía.
Esta noche nos sentimos profundamente honrados de tener con nosotros al Presidente Alvaro Uribe de Colombia a quien entregaremos la distinción.
Desde la elección a su primer período en el cargo en 2002, el Presidente Uribe ha invertido significativos esfuerzos en ampliar la intensidad y alcance de las relaciones entre su país y el nuestro. Colombia sigue siendo un socio estratégico fundamental y clave en una región que se ha convertido en el centro de transformaciones inciertas y alianzas dudosas. Colombia, con el Presidente Uribe a la cabeza, ha probado repetidamente que es un amigo estable y confiable de Estados Unidos.
Lamentablemente, durante muchas décadas sus ciudadanos han estado inmersos en un ciclo de violencia, que frustraba el potencial de desarrollo y crecimiento del país. Con el apoyo de 70% de la población de Colombia en su segundo período, el Presidente Uribe sigue comprometido primero y principal con la eliminación de la violencia, ya sea de derecha, de izquierda, o del tráfico de narcóticos. Y con recuperar la paz y la seguridad para que los colombianos nuevamente puedan soñar con un futuro. El Presidente Uribe y su familia sufrieron pérdidas personales causadas por estas fuerzas destructivas. A pesar de ello sostiene que los esfuerzos tendientes a aprovechar la energía constructiva de su país lo impulsan a la acción, más que la ira.
Es imposible obviar las experiencias similares que Colombia comparte con Israel.
Ambos países se han visto obligados durante décadas a enfrentar retos y dilemas en relación con su supervivencia, y sus ciudadanos han padecido la amenaza del terrorismo a diario. A pesar de ello los colombianos, y también los israelíes, continúan dedicándose infatigablemente a construir sociedades prósperas y democráticas y a sentir la pasión de alcanzar la paz algún día.
Los hechos valen más que las palabras. Actualmente Colombia exhibe avances sustanciales en su crecimiento económico y desarrollo social, al mismo tiempo que continúa reduciendo la violencia. Parece que el gobierno está recuperando el control sobre su territorio nacional para que sus habitantes puedan dedicarse a mejorar sus vidas y contribuir al engrandecimiento y bienestar de su nación. Las perspectivas de un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, como instrumento sustancial para el desarrollo ulterior, tienen un impacto positivo sobre la percepción que tienen los colombianos de su propio futuro y el del resto del hemisferio.
Colombia, al igual que otros países de América Latina que abrieron sus puertas a la inmigración judía cuando la mayoría de las fronteras permanecían cerradas, ha sido testigo en el curso del último siglo del desarrollo persistente de una próspera comunidad judía. Ha surgido una amplia red de instituciones de todo tipo para preservar las tradiciones judías, al participar activamente los judíos colombianos en una miríada de esferas del quehacer nacional. En Colombia han prevalecido los valores democráticos que defienden el pluralismo y el respeto por la diversidad, a diferencia de países limítrofes donde la continuidad de la vida judía se ha visto amenazada. Le estamos muy agradecidos, Presidente Uribe por expresar tanto su preocupación como su voluntad de apoyar los esfuerzos tendientes a preservar la vida judía en la región.
Al comenzar nuestra organización su segundo siglo de actividades, nos complace haber firmado recientemente un acuerdo de asociación sumamente auspicioso con la comunidad judía de Colombia que esperamos realce nuestra relación de colaboración que ya lleva muchos años. Al igual que otras comunidades a las que nos une la fuerza de la historia y valores e intereses compartidos, esperamos que esta relación también contribuirá a fortalecer los vínculos de amistad entre Colombia, Estados Unidos e Israel.
Presidente Uribe: A pesar de las dificultades Ud. ha seguido comprometido con la búsqueda de seguridad, paz y un sustancial crecimiento económico para el pueblo de Colombia, y por ende de la estabilidad y bienestar regional y hemisférico. Usted ha seguido siendo un aliado incondicional de Estados Unidos y firme partidario de la dignidad y del desarrollo humanos, en su país y en otros sitios.
Me siento sumamente honrado, en nombre del American Jewish Committee- y en presencia de dirigentes de nuestros mutuos amigos de la comunidad judía de Colombia- de entregarle nuestro premio Light unto the Nations.
Se trata de una menorah, nuestro símbolo tradicional, de tiempo inmemorial, de la luz inextinguible de la libertad, la luz inquebrantable.
Deseamos que avance viento en popa en su búsqueda permanente de paz.
Mantenemos una relación sumamente cercana con la comunidad judía de Colombia, misma que ha tenido un rol participativo en la construcción de una nación democrática, plural y abierta. premio Luz entre las Naciones por su permanente lucha contra la amenaza terrorista y a favor de la democracia. Dicho premio fue presentado con anterioridad al Presidente Ricardo Lagos en Santiago el año pasado.
Hemos seguido con sumo interés la visión que usted ha articulado para el futuro de Colombia y que ha incluido la implementación de medidas conducentes al fin de la violencia que ha azotado a su país a lo largo de décadas. Al mismo tiempo, sabemos que esta comprometido con el desarrollo cabal de todo sector de la sociedad colombiana con el fin de edificar una nación más próspera en un ambiente de libertad y de respeto por las garantías individuales y colectivas.
AJC has an ongoing relationship with the Jewish community of Colombia.
As part of its outreach efforts with the different Latino Diaspora communities, AJC is in the process of establishing links to Colombians in the U.S to work together on issues of common and individual concern.
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