alt alt

AJC Interactions: A Monthly Summary of Latino & Jewish News & Issues


Read Z Word, www.z-word.com
AJC Advocacy Center
AJC Green Project
alt alt
 
Palabras de David Harris en honor al Presidente de Chile Ricardo Lagos
Palabras de David Harris en honor al Presidente de Chile Ricardo Lagos

Discurso y Presentación

a

S.E. Ricardo Lagos, Presidente de Chile

por

David A. Harris

Director Ejecutivo, American Jewish Comité

 

Santiago, Chile

7 de Noviembre de 2005

 

Presidente Lagos, ex presidentes Aylwin y Frei, distinguidos invitados, líderes de la comunidad judía, damas y caballeros, buenas noches.

 

             En representación de la delegación del American Jewish Committee (Comité Judío Americano) esta noche, me gustaría expresarles mis agradecimientos por reunirnos en esta especial ocasión.  También me gustaría expresar un tributo a Isaac Frenkel – muy conocido por todos ustedes, seguramente – por organizar este fantástico evento y por toda su labor por Chile y la comunidad Judía.

 

             Damas y caballeros, hemos venido a Chile con el espíritu de amistad y profunda admiración hacia los logros que vuestro país ha alcanzado, especialmente en los últimos años.

 

             Ustedes le han demostrado a la región y al mundo la capacidad indomable del espíritu humano – o, como bien lo dice Pablo Neruda, “la luz inapelable”.   Durante ese proceso, ustedes han establecido un envidiable estándar para el desarrollo nacional, basado en la fortaleza de las instituciones de una sociedad libre.  Nuestro homenaje vaya para ustedes.

 

             Estamos aquí con la inquebrantable creencia de la importancia del diálogo entre naciones y pueblos del hemisferio occidental.  Estamos convencidos que existe un amplio espacio para crecimiento en este escenario.

 

             Venimos a este viaje a escuchar y aprender, recordando las palabras del Primer Ministro Británico Benjamín Disraeli, en el siglo diecinueve, “La naturaleza nos ha dado dos oídos pero sólo una boca”.

 

             Y, ciertamente, le atribuimos tal significado a las relaciones hemisféricas, que el año pasado establecimos el Instituto Latino y Latino Americano del American Jewish Committee, dirigido por la Sra. Dina Siegel Vann, quien está aquí con nosotros, esta noche.  El Instituto auspicia investigaciones, publicaciones, conferencias y viajes de misiones, tal como la de éste momento.  El mes pasado visitamos Venezuela y, después de Chile, viajaremos a Argentina, Uruguay, y Perú.

 

             Como organización, somos imperturbables internacionalistas.  Reconocemos la necesidad que tienen los Estados Unidos y organizaciones no gubernamentales como la nuestra, de relacionarse con el mundo dentro de un espíritu de respeto mutuo, y considerar que, en esencia, estamos cada vez más interconectados y, de hecho, somos interdependientes.

 

             Mientras existan en el mundo aquellos que desean nuestra división, ya sea a nivel nacional, regional, religioso, o de otra índole, nosotros buscaremos justamente lo contrario – la construcción de fuertes y firmes puentes que nos unan en un propósito común.

 

             Cada nación tiene desafíos propios, sin embargo, ¿no es suficientemente claro que ninguna nación puede tornar su espalda al mundo o, dicho de otra manera, funcionar sola, durante largo tiempo? 

 

             Ya sea por el medio-ambiente, comercio, desarrollo humano, tráfico, terrorismo, gripe aviar, ciberespacio, desastres naturales, u otros cientos de temas, que no respetan necesariamente las fronteras nacionales, participamos profundamente en maximizar la cooperación regional y mundial.

 

             Alguien una vez dijo: “Hablar es barato puesto que la oferta sobrepasa la demanda”.

 

             Sin embargo, nuestro objetivo en el American Jewish Committee ha sido el de demostrar que aquello que finalmente cuenta son los hechos y no simplemente las palabras.

 

             Siempre tenemos conciencia de lo que el connotado escritor americano, Ernest Hemingway advirtió: “Nunca se debe confundir el movimiento con la acción”.

 

             En unos pocos meses más, nuestra organización estará celebrando su centésimo aniversario.  Espero que no les sea sorprendente notar que ninguno de nuestra delegación estuvo presente durante su fundación. 

 

             Pero sí todos estamos tremendamente orgullosos del siglo de logros  del American Jewish Committee.

 

Nuestros fundadores se reunieron en Nueva York en 1906 para pensar en cómo ayudar a los Judíos de la Rusia Zarista que estaban siendo objeto de repetidos y mortales pogromos.    A través de los siguientes años, ha medida que crecía la organización, se vio obligada a enfrentar graves situaciones de Judíos en peligro, ya sea en la Europa de la ocupación nazi, tras la cortina de hierro, o, en gran parte del mundo árabe.

 

             Después de la pesadilla de la Segunda Guerra Mundial y del Holocausto,   un inimaginable progreso fue alcanzado en la segunda mitad del siglo veinte.  Hoy en día, una vasta mayoría de Judíos vive en países democráticos, tales como Chile, y participan completa y orgullosamente en la vida de estas naciones.  Así es como debe ser.

 

             Aún así, nos mantenemos siempre vigilantes.  Trágicamente, aún no se ha descubierto una vacuna segura contra el antisemitismo.

 

En años recientes, hemos sido testigos de una reaparición de esta antigua patología, especialmente en algunos países del mundo islámico y de Europa occidental.   A veces ha tomado la forma de antisemitismo clásico, por decirlo de alguna manera, en otras oportunidades se disfraza como antisionismo, buscando negar a los Judíos el derecho a la autodeterminación.  

 

La historia nos ha enseñado que el antisemitismo puede golpear en cualquier lugar, en cualquier momento.   Como consecuencia de ello, hace necesario que todos los países y personas de buena voluntad estén en alerta.  Y requiere de un uso efectivo de las herramientas de educación para instaurar valores de tolerancia y respeto mutuo entre la gente joven;  que los líderes políticos estén preparados para hablar en contra de la intolerancia; y, que existan leyes que castiguen a aquellos que se involucran en discriminación racial.  

 

             Estamos especialmente agradados puesto que con el apoyo de Chile, las Naciones Unidas realizó una sesión especial en enero para establecer el aniversario de liberación desde manos nazis del campo de exterminio Auschwitz.

 

             Valoramos también, la visita del Ministro de Relaciones Exteriores Sr. Ignacio Walker, al asistir a Israel, en marzo, a la apertura del nuevo museo del Holocausto en Jerusalén.   Tal como el lo mencionara en nuestra reunión en Nueva York, en septiembre, esta era la primera visita de un ministro del exterior chileno a Israel.  Esperamos que sean seguidas por muchas otras.  Estamos convencidos que mientras más contacto exista, más aumentará el potencial para expandir y establecer mutuos lazos de beneficio.

           

             Durante el pasado mes de mayo, fuimos honrados con la presencia del Ministro del Exterior Walker, en nuestra Sesión Anual   #99, en Washington.  En ese proceso el pudo establecer muchos nuevos amigos para Chile.

 

Y, justo la semana pasada, la Asamblea General de la ONU adoptó una resolución histórica, con el patrocinio de Chile, para establecer el Día Internacional de Recordación del Holocausto, para condenar a aquellos que niegan el Holocausto y promover la educación sobre el Holocausto, como antídoto para la diseminación del racismo y antisemitismo. 

 

             Como pueden ustedes bien imaginar, el American Jewish Committee tiene un   permanente interés hacia el Estado de Israel y su búsqueda por la paz.   Yo no creo que nación alguna tenga un anhelo de paz tan profundo o tenga la disposición a comprometerse en un acuerdo, como lo tiene Israel.

 

Aún cuando es difícil imaginarlo, Israel – un país lo suficientemente pequeño como para caber más de treinta y cinco veces en la superficie de Chile – se mantiene en peligro después de cincuenta y siete años de haberse establecido.  Existen aún aquellos que buscan su eliminación, tal como lo dejara tan tremendamente claro el presidente de Irán, sólo dos semanas atrás.

 

             Así como lo hiciera notar el Ministro del Exterior de Chile, esto fue hecho con evidente violación a la Carta de las Naciones Unidas, que requiere que todos los estados miembros se abstengan de amenazar o utilizar la fuerza en contra de cualquier otro estado miembro.   A propósito, el no es el primer líder iraní que haga un llamado a la eliminación de Israel.   De hecho, estas escalofriantes palabras han sido escuchadas durante los últimos veinticinco años.

 

              Lo que hoy lo hace diferente, sin embargo, es que Irán tiene serias ambiciones nucleares y un programa de desarrollo de misiles, apoyado por Corea del Norte.  Claramente, la amenaza del presidente de Irán no puede ser simplemente desestimada.

 

             Ni tampoco los frecuentes llamados a la destrucción de Israel por parte de grupos terroristas como Hamas y la Jihad islámica, quienes están apoyados por Irán y Siria, y cuyos portavoces igualmente rechazan reconocer la legitimidad de Israel.

 

             Esperamos que la Autoridad Palestina haga lo que debe – asegurar que estos grupos no continúen operando tanto dentro como fuera del sistema.  La situación actual se hace insostenible para la consolidación de la autoridad de la Autoridad Palestina y, por ende, no alcance el objetivo deseado de una solución a un doble estado.

 

             Y aún así, Israel es mucho más que un conflicto político no resuelto, como lo han podido apreciar todos los que visitan el país.

 

Tal como Chile, es una nación democrática pujante, con una cultura política vibrante, una prensa animada y una población diversa que viene desde todos los confines del mundo.

 

Más aún, los tres israelíes que recibieron premios Nobel en los últimos dos años, son en sí mismos, un recordatorio de la importancia de las becas de estudio, investigación e innovación de la sociedad israelí. 

 

             Damas y caballeros, en el American Jewish Committee creemos profundamente que la seguridad Judía, tanto como su bienestar, dependen de un apoyo implacable y de esfuerzos en educación.  Pero esto es inseparable de la salud política y social de todas aquellas sociedades en que habitan Judíos.

 

             Sólo sociedades verdaderamente democráticas, gobernadas por un estado de derecho, pueden asegurar los derechos de todos, incluidos los de los Judíos.

 

             Y es bajo este espíritu que aplaudimos el rol de liderazgo de Chile en la Comunidad de Democracias, que une a aquellas naciones comprometidas a proteger y reforzar los valores democráticos, y a la exitosa reunión que ustedes organizaron en Santiago, a principios de este año.

 

             Sólo sociedades pluralistas que le dan la bienvenida a la participación total e igualitaria de sus ciudadanos, independiente de su raza, religión, credo u origen étnico, pueden ofrecer la esperanza de sobreponerse a siglos de prejuicio y discriminación. 

 

             Y solo un mundo que pueda reconocer la indivisibilidad de los derechos humanos puede establecer un camino hacia la paz, progreso y prosperidad para todos.

 

             En un sentido muy verdadero, esta perspectiva nos ha sido dada por nuestra herencia.  Tal como escribiera Paul Johnson, un connotado historiador cristiano: “A los Judíos les debemos nuestra idea de igualdad ante la ley, tanto divina como humana; de la santidad de la vida y la dignidad de la persona humana; de la conciencia individual y por ende la redención personal; de la conciencia colectiva y la responsabilidad social; de la paz como un ideal abstracto y del amor como base de la justicia, y muchos otros elementos que constituyen la estructura moral básica de la mente humana.  Sin los Judíos, el mundo hubiera sido un lugar muy vacío”.

 

             Ayuda a explicar porqué, ya en 1911, el American Jewish Committee se involucró tan profundamente en la lucha por los derechos civiles en los Estados Unidos, e incansablemente exigía estándares para los derechos humanos y su vigilancia, mucho antes de convertirse en parte del tejido del sistema internacional.

 

También ha encendido la chispa de nuestro interés para responder durante las crisis humanitarias, ya sean causadas por el hombre o desastres naturales, desde Latinoamérica al Sudeste Asiático, desde África al Sur del Sahara hasta Europa Sudoriental.

 

Como Judíos, creemos que cada ser humano es creado a semejanza de D-s.  Por lo tanto, somos una extensa familia y buscamos reafirmar este concepto tan simple y a la vez tan revolucionario.

 

En nuestra tradición se nos enseña que “el mundo se apoya en tres elementos: justicia, verdad y paz” (Rabbi Simeon ben Gamliel).

 

Y esto me trae al privilegio que tengo esta noche.

 

Nuestro Instituto de Asuntos Latino y Latinoamericanos, ha decidido instituir el Premio “Luz Entre las Naciones”.  Este concepto viene desde nuestra tradición de enseñanzas morales y éticas.

 

Hoy este premio será entregado   por primera vez.

 

Mientras buscábamos merecedores del premio, claramente un nombre emergía entre todos los demás, el del Presidente Ricardo Lagos, a quien conocimos como candidato a la presidencia en el año 2000.

 

Presidente Lagos, usted es para nosotros, la luz entre las naciones.

 

Usted es defensor de la justicia, verdad y paz.

 

Durante sus años como presidente, usted se ha ganado el respeto y admiración de las naciones alrededor del mundo, como un hombre con visión, integridad, profundidad y compromiso.

 

Tal como lo escribiera Jorge Castañeda, anterior ministro de relaciones exteriores de México, en la revista Foreign Affairs (mayo/junio 2003), “El Presidente Ricardo Lagos es adecuadamente considerado el principal estadista de Latinoamérica.  Cuando se refiere a asuntos internacionales, toda la región escucha”.

 

Usted ha sido un defensor de la dignidad humana y del desarrollo humano – la mejoría de la educación y el cuidado de la salud, reducción de la pobreza y mejoras en oportunidades laborales, justicia para aquellos que han sido víctima de la injusticia y, la protección de la santidad del estado de derecho.

 

En otras palabras, Presidente Lagos, en un mundo dolorosamente necesitado de un estadista genuino, usted ha respondido al llamado.

 

En nuestra herencia Judía, quizás sea uno de nuestros estudiosos el que más resalta sobre los demás.  Su nombre era Maimonides.   Nació en Córdova, España, y vivió en el siglo doce.

 

El escribió: “Todo hombre debe verse a sí mismo en equilibrio total: mitad bueno y mitad malo.  De igual manera, debe ver al mundo entero como mitad bueno y mitad malo… Para que con solo una buena acción la balanza se incline hacia sí mismo y hacia el mundo, hacia el lado del bien”.

 

Presidente Lagos, usted ha inclinado la balanza hacia el lado del bien – no sólo una vez, sino a diario.

 

Por lo tanto, en nombre del American Jewish Committee, y frente a nuestros mutuos amigos de la comunidad Judía de Chile, tengo el enorme placer de entregarle nuestro primer premio “Luz Entre las Naciones”.

 

Como usted ve, es una menorá hecha a mano, nuestro símbolo tradicional, desde tiempos inmemoriales, el de la inextinguible luz de la libertad – la “luz inapelable”.

 

Pueda usted continuar adelante en el extraordinario camino de su vida