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AJC Interactions: A Monthly Summary of Latino & Jewish News & Issues


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Discurso de Ignacio Walker, Ministro de Relaciones Exteriores de Chile, durante la Cena Anual del AJC
Discurso de Ignacio Walker, Ministro de Relaciones Exteriores de Chile, durante la Cena Anual del AJC

5 de mayo de 2005

Buenas noches.

Me complace estar aquí esta noche, y deseo agradecer al Presidente Robert Goodkind, al Director Ejecutivo David Harris, y a todos los miembros del American Jewish Committee por invitarnos a participar en su 99° Cena Anual.

Es sin duda un gran honor para mí representar al Presidente Ricardo Lagos, que se ha convertido en la primera persona en recibir “Light onto the Nations” (Luz sobre las Naciones), la distinción que otorga el recientemente creado Instituto de Asuntos Latinos y Lationamericanos de AJC.

También es un privilegio compartir este evento con personalidades tan distinguidas como el Embajador Negroponte, y los Ministros Downer de Australia, Yeo de Singapur, y Ungureanu de Rumania.

Asimismo, me complace estar en compañía de miembros reconocidos de la comunidad judía chilena.

La estrecha y prolongada relación entre Chile y el American Jewish Committee se debe en gran medida a que compartimos los mismos valores básicos: democracia, pluralismo, y tolerancia.

Estos ideales, profundamente imbricados en nuestra identidad nacional, son también elementos claves de nuestra política exterior. El compromiso histórico de Chile con los derechos humanos y el imperio de la ley ha impulsado a nuestro país desde que recuperó la democracia en 1999.

Una reciente prueba de ello es que hace una semana, Chile auspició la III Conferencia Ministerial de la Comunidad de Democracias, que reunió en Santiago a más de 100 países de Europa, Asia, las Américas, y África con el propósito común de encontrar canales para desarrollar y promover la democracia en el mundo.

El origen de la comunidad judía de Chile se remonta a comienzos del siglo XX cuando inmigrantes judíos—mayormente judíos asquenazíes de Europa oriental, y sefardíes de Macedonia, arribaron a nuestro país, en el extremo austral del mundo.

Esta primera ola de inmigrantes llevó a la creación en 1909 de la Unión Israelita de Chile. Una década más tarde, después de la Declaración Balfour, se expandió la actividad sionista en Chile, y florecieron diversas organizaciones judías, que posteriormente constituyeron el Congreso de los Judíos de Chile en 1919, en el que se reunieron representantes de 13 ciudades como parte de un movimiento para centralizar a la Comunidad judía—otro ejemplo más del viejo adagio: cuando se juntan 2 judíos, se emiten 3 opiniones . . . !

Como resultado de ello nació la Federación Sionista de Chile, que desde entonces lleva a cabo regularmente su Congreso anual.

En las siguientes décadas del siglo XX, Chile se convirtió en un refugio: primero para los judíos que llegaban escapando de la Revolución Rusa, y luego, en la década del 30, para aquellos que huían de los indescriptibles horrores del nazismo.

La Comunidad judía de Chile no es muy grande, pero ha hecho aportes notables al tejido social, político, intelectual y cultural de nuestra nación.

Permítanme ofrecer algunos ejemplos:

• Los judíos han presidido nuestra Cámara de Diputados;
• han sido Vicepresidentes de nuestro Senado;
• han sido rectores de nuestras universidades líderes;
• han sido Embajadores ante Naciones Unidas y han presidido el Consejo de Seguridad;
• han sido Ministros de Justicia;
• Un judío ganó el primer Premio Nacional de Chile en Ciencias;
• Actualmente, el Juez que preside la Corte Suprema de Chile, Marcos Libedinsky, es—sí, lo han adivinado—judío.
• Volodia Teitelboim, senador durante mucho tiempo y escritor sobresaliente, recibió en 2003 el Premio Nacional de Literatura.
• "Don Francisco”, sin duda el chileno más famoso del mundo, tiene un pasaporte a nombre de Mario Kreutzberger . . .

Y podría continuar interminablemente . . . No obstante, no quisiera omitir los enormes aportes que las mujeres judías de diversas esferas han hecho a nuestra sociedad.

Permítanme simplemente decir que actualmente en Chile el Ministerio de Vivienda y Desarrollo Urbano; el Comité para Inversiones en el Exterior; el Consejo Nacional de Televisión; la Dirección de Bibliotecas y Museos Públicos; y el Fondo Nacional de Discapacitados, por nombrar sólo algunos, están a cargo de brillantes mujeres judías chilenas

Como pueden ver, los judíos han participado profundamente en la sociedad chilena. Y estamos sumamente orgullosos de agregar que nuestra comunidad judía de quince mil personas vive no sólo en paz, sino además en forma cercana y cordial con casi trescientos cincuenta mil miembros de la comunidad árabe palestina.

Quizás nada exprese—o tal vez deba decir que nadie representa—ésto mejor que el único chileno ganador de dos Medallas de Oro en la última Olimpíada: Nicolás Massú Fried, Medalla de Oro de Tenis en singles y dobles en Atenas 2004, hijo de padre chileno-árabe y madre chilena-judía.

Chile fue uno de los primeros países en reconocer el Estado de Israel, y ambas naciones has mantenido una estrecha y fructífera relación desde entonces, especialmente en los aspectos culturales, políticos y militares.

En este contexto, hace sólo un mes visité Israel, donde tuve el privilegio de reunirme con el ganador del premio Nóbel Simón Peres y el Presidente Moshe Katzav, y con el Secretario de Estado Silvan Shalom, entre otros.

A todos les transmití un mensaje del Presidente Ricardo Lagos de que aún con nuestros limitados medios, Chile está comprometido a apoyar el Proceso de Paz en el Medio Oriente, y que debemos obtener ventaja ahora, que estamos frente a una oportunidad única y sin precedentes de alcanzar la paz en la región.

Independientemente de la distancia geográfica que nos separa, sentimos que debemos participar en este proceso—especialmente al tomar en cuenta que las cordiales relaciones entre las comunidades judía y palestina de nuestro país representan un ejemplo que bien vale la pena imitar.

Debido a todo lo que mencioné esta noche, me siento sumamente honrado de aceptar el Premio Light Unto the Nations en nombre de Su Excelencia, Presidente Ricardo Lagos.

Este reconocimiento no es sólo por el gran progreso político, económico, y social logrado durante la administración del Presidente Lagos, sino también por su vida entregada a la democracia, al imperio de la ley, la defensa de los derechos humanos, y la paz mundial.

Muchas gracias.