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AJC Interactions: A Monthly Summary of Latino & Jewish News & Issues


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Discurso de Jose Ma. Aznar, Presidente de España
Discurso de Jose Ma. Aznar, Presidente de España

8 de mayo, 2003

Señor Presidente y miembros del Comité de dirección del Comité Judío Americano,
Señor Primer Ministro de Australia,
Señor Vicepresidente de la República del Salvador,
Señor Primer Ministro de la República de Letonia,
(otros invitados especiales y otras personalidades del mundo político)

Queridos amigos,

Muchas gracias por sus amables palabras. Quiero agradecerles muy sinceramente su invitación esta noche para participar en el Congreso Anual del Comité Judío Americano.

Ya tuvimos la ocasión de compartir mesa el año pasado en esta misma ciudad; nos vimos de nuevo hace unas semanas en Madrid; hoy, cumpliendo con el compromiso adquirido en su día, me encuentro de nuevo aquí lo que para mí supone una excelente oportunidad y un honor.

Queridos amigos,

Me gustaría compartir algunas reflexiones sobre el momento actual de las relaciones internacionales y sobre algunas perspectivas que se abren ante nosotros.

Nunca antes como hoy, el mundo se enfrenta a una realidad tan vertiginosamente cambiante.

La comunidad internacional se enfrenta a un gran número de desafíos; pero al mismo tiempo surgen oportunidades que podemos y debemos aprovechar.

La democracia ha arraigado en zonas del mundo que hace apenas unas décadas vivían bajo la opresión.

Nuestra generación ha tenido el privilegio de ver cómo millones de personas recuperaban un horizonte de libertad y de progreso en sus vidas.

La apertura económica y la interrelación entre naciones han extendido las oportunidades de prosperidad para millones de personas en todo el planeta.

Pero al mismo tiempo y en mi opinión tres cuestiones de la máxima importancia y actualidad que vienen a amenazar hoy esa extensión de la libertad que antes mencionaba:

El terrorismo y la proliferación de las armas de destrucción masiva; " El conflicto de Oriente Medio; " Y la tentación de dividir lo que ha sido el baluarte de la libertad durante más de medio siglo: una relación transatlántica sana y fuerte entre Europa y América.

Queridos amigos,

Los atentados del 11 de Septiembre del año 2001 fueron un golpe para todas las conciencias y una cruel señal de alarma que no podemos ni debemos ignorar.

Ustedes, ciudadanos de Estados Unidos, modelo de sociedad abierta y democrática, pueden entender perfectamente que el mundo no puede quedar a merced de un terrorismo cada vez más globalizado.

Si eso sucede, todo estará perdido.

Si se logra imponer su ley del miedo, de extorsión y de chantaje, peligrarán los cimientos de las sociedades libres.

Pero, déjenme decirles algo: nuestro compromiso y nuestra determinación son absolutos.

No vacilaremos. No vamos a quedarnos quietos. No perderemos esa batalla.

En estos términos, he tenido la ocasión de expresarme anteayer ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, del que, como ustedes saben, España forma parte como miembro no permanente.

En el seno del Comité de Lucha contra el Terrorismo que preside España estamos decididos a impulsar medidas eficaces, orientadas a erradicar esa lacra.

La perspectiva de que grupos terroristas se hagan con armas de destrucción masiva para perpetrar barbaridades sin parangón es una perspectiva que debemos afrontar con realismo y firmeza.

El terrorismo nos afecta a todos. Por eso es preciso que todas las naciones estemos unidas en la determinación de derrotar esta amenaza a nuestras libertades.

Sobre esta cuestión, como sobre otras muchas cosas, he tenido oportunidad de hablar con el Presidente Bush.

Y estamos de acuerdo en la necesidad de que Europa y los Estados Unidos trabajen juntos para preservar la seguridad y la estabilidad internacionales.

Y compartimos también la conveniencia de que la Alianza Atlántica siga siendo el pilar fundamental de la defensa de Occidente.

Por eso España dio su pleno apoyo a EE.UU en su lucha contra el terrorismo de Al Qaeda en Afganistán. Por eso hay soldados españoles que prestan hoy sus servicios en aquel país en el marco de la operación "Libertad Duradera".

Eso explica que mi Gobierno apoyase a la coalición multinacional para hacer cumplir al régimen de Saddam Hussein sus obligaciones de desarme.

Y por eso hay soldados españoles en Um Qasr en tareas de apoyo logístico y humanitario.

Y pronto más tropas españolas contribuirán a las tareas de seguridad y de estabilización de Iraq.

Como bien saben Ustedes la libertad no es algo gratuito ni permanentemente garantizado (FREEDOM ISN´T FREE), y esto lo saben Ustedes doblemente, tanto en su calidad de ciudadanos norteamericanos y de ciudadanos judíos norteamericanos.

No olvido que fue precisamente el judaísmo el que primero dio a la humanidad la idea de la dignidad del ser humano como depositario de derechos y deberes, de libertad y de responsabilidad. Permítanme recordar las palabras del salmista cuando le dice a Dios: ¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él? Lo has hecho apenas inferior a tí".

Por ello, para que la libertad sea verdaderamente duradera tiene que ser vigilante, responsable y solidaria.

Sin la opresión del régimen de Saddam Hussein, los iraquíes tienen la esperanza de un futuro con libertad. Sus derechos serán ahora respetados.

Sin Saddam Hussein, la región y todo el mundo es más seguro. Ahora podemos avanzar para lograr paz y seguridad para todos.
Decía Edmund Burke que cuando veas que la casa de tu vecino se está incendiando debes acudir a apagar el incendio antes de que se propague a tu propia casa.

Esa voluntad solidaria contrasta en cambio con la política de desentendimiento de los problemas ajenos, lo que Ustedes han acuñado felizmente con la expresión "Beg-thy-neighbourg policy".

Queridos amigos,

Ayer hablé con el Presidente Bush sobre Oriente Medio y me pidió que les transmitiera dos principios que compartimos plenamente. El primero es que cualquier política e iniciativa debe basarse en la garantía de la seguridad del Estado de Israel. El segundo es que en este momento todo el mundo debe asumir sus responsabilidades específicas.

Resulta imprescindible que Europa y Estados Unidos impulsemos, en colaboración con las partes implicadas, la visión expresada en numerosas ocasiones por el Presidente Bush: dos Estados independientes, Israel y Palestina, conviviendo en paz y en seguridad.

La aplicación de la denominada"Hoja de Ruta" adoptada conjuntamente por Estados Unidos, la Unión Europea, Rusia y la ONU, en coordinación con los actores directos de la región, es algo que no puede esperar mas tiempo.

Pero para ello, lo primero debe ser el final de todo acto terrorista.
Israel debe ser un país seguro, donde sus ciudadanos puedan salir a la calle, trabajar o pasear con su familia sin miedo a ser asesinados o ser horrendamente mutilados en un atentado suicida.

La seguridad de Israel no es negociable.

El pueblo palestino espera también impaciente. Han sufrido durante mucho tiempo. Ahora tienen derecho finalmente a ver su territorio libre de la ocupación, a ver cumplidas sus aspiraciones nacionales.

Un Estado palestino, con un liderazgo comprometido con los valores democráticos, renunciando para siempre al terror y sin reservas sobre el pleno derecho de Israel a permanecer para siempre en la región, es la mejor garantía para la seguridad de Israel y para la convivencia pacífica entre ambos pueblos.

Queridos amigos,

Soy de los que creen que una sólida relación entre América y Europa es la mejor manera de lograr más seguridad, más prosperidad y más libertad en nuestras sociedades y en todo el mundo.

El mundo funciona mejor y es un sitio mas seguro cuando Estados Unidos y Europa trabajan codo con codo. Así lo demuestra la historia más reciente. No debemos olvidarlo.

Después de lo que hemos vivido estas últimas semanas, debemos esforzarnos en fortalecer el vínculo trasatlántico.

En esa tarea, España está dispuesta a asumir sus responsabilidades. Está en el interés de mi nación y es esencial para la Europa que defiende España. Creo que una Europa unida, libre, fuerte y en paz que comparte sus mismos valores y principios es también bueno para los Estados Unidos.

Este es el empeño, este es el compromiso que como Presidente del Gobierno de España, de Sefarad, hoy tengo el honor de transmitirles a Ustedes.

No podía imaginar una mejor audiencia que la que el Comité Judío Americano me ha ofrecido esta noche para exponer mis ideas, precisamente el mismo día en que hemos tenido la oportunidad de inaugurar esa muestra excepcional de nuestra memoria conjunta que es la Exposición sobre Sefarad.

Estamos ante uno de los retos fundamentales de la historia. Y ustedes, que ciertamente detentan la legitimación más antigua, y quizás la mejor, de ser la sal de la tierra, no ignoran tampoco que la virtud de la sal es sazonar y vivificar hacia el futuro. Por desgracia, quienes sólo contemplan el pasado pueden correr el riesgo de convertirse -como ya sucedió una vez- en estatuas de sal.

Muchas gracias.