Declaración Sobre la Causa que Origina el Conflicto de Medio Oriente

Rabino David Rosen

 

 

Rabino David Rosen, Director Internacional  de Asuntos Interreligiosos

del American Jewish Committee

 

                          "No permanecerás ocioso en presencia de la sangre de tu prójimo" (Levítico 19:16)

 

Cuando te acerques a una ciudad para atacarla, le propondrás la paz" (Deuteronomio 20:10)

 

El énfasis del judaísmo en la santidad de toda vida humana -creada a imagen divina (Génesis 5:1) se cuestiona cuando se enfrenta un ataque mortal. El judaísmo comprende que según el mandato bíblico del Levítico citado al comienzo, uno debe defender a su familia y a su comunidad cuando son objeto de un ataque, incluso recurriendo al uso de la violencia si fuese inevitable.

 

En este espíritu Israel respondió a las hostilidades iniciadas por Hezbollah hace una semana y media. Este último conflicto continúa, a un elevado costo en vidas humanas e infraestructura, generando preocupación en todas las personas de buena fe.

 

Durante seis años Israel ha soportado la provocación de Hezbollah sin represalias. No obstante ello, no haber respondido a los últimos ataques hubiera sido incumplir el mandato bíblico antes mencionado, poniendo a la sociedad israelí en peligro mortal.

 

Con la mayor maldad y trágicamente, en términos de costo en vidas humanas, Hezbollah ha emplazado en zonas civiles sus plataformas de lanzamiento, arsenales y centros logísticos. Israel ha advertido anticipadamente a los habitantes de áreas urbanas sobre sus represalias (a un costo enorme para sus intereses tácticos y estratégicos) a fin de que evacuen los emplazamientos que serán objeto de ataque, para que no se pierdan vidas inocentes en las acciones de auto defensa.

 

Todos los que estiman nuestra Torá deben afligirse por la pérdida de cualquier vida, no sólo de los israelíes muertos y heridos por los ataques de Hezbollah, sino también de los centenares de vidas perdidas en el Líbano, y el sufrimiento y trauma de todos los involucrados.

 

Por consiguiente todas las personas de buena voluntad y buena fe deben instar a que se ponga rápido fin a esta guerra de una manera que no sólo sirva de “apósito” sino que realmente garantice el fin de las hostilidades - el fin de la destrucción y la muerte.

 

La causa que origina el conflicto y el sufrimiento en la región es la permanente negativa de ciertas naciones árabes y organizaciones terroristas musulmanas a aceptar la presencia del estado judío en su patria ancestral. Es justamente ESTE pensamiento y aspiración la que impulsa los ataques de Hezbollah y Hamas, y de hecho ambas organizaciones declaran abiertamente que su meta es la destrucción de la existencia misma de Israel.

 

Aquellos a quienes verdaderamente preocupa poner fin a la violencia en Tierra Santa tienen la obligación de buscar una reconciliación del espíritu que permita a comunidades y naciones de diferentes creencias religiosas aceptar la existencia del otro, resolver las disputas sin derramamiento de sangre, y abandonar una mentalidad que cree en la suma cero en pos del bienestar de todos. De esta manera se podrán cumplir en todos nosotros las palabras del Salmista:

 

                         "El Señor dará poder a su pueblo: El Señor bendecirá a su pueblo con paz" (Salmos 29:11)

 

Date: 7/25/2006
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