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AJC Interactions: A Monthly Summary of Latino & Jewish News & Issues


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Pasando revista a la política de Estados Unidos hacia Israel

El siguiente texto es una adaptación de mis comentarios en una reunión de U.S. Senate Democratic Steering and Outreach Committee, a la que asistieron aproximadamente 20 senadores demócratas, en Capitol Hill el 22 de julio.

Gracias por el privilegio de dirigirme una vez más a este distinguido grupo.

Represento al AJC - el American Jewish Committee. Hemos trabajado activamente durante décadas apoyando a Israel y promoviendo la paz. Describiría nuestro punto de vista con las palabras del Presidente John F. Kennedy, quien dijo, " Soy un idealista sin ilusiones".

Recibimos con beneplácito el innovador discurso del Presidente Obama en El Cairo el 4 de junio.

Celebramos su afirmación de que los vínculos entre Estados Unidos e Israel son “indestructibles”.

 Elogiamos su condena de la negación del Holocausto que aparece con demasiada frecuencia en las sociedades árabes y musulmanas.

Coincidimos plenamente con su compromiso con la paz - paz entre Israel, sus vecinos palestinos, y el mundo árabe en general.

Y compartimos su visión de una región donde "los niños crezcan sin temor".

Al mismo tiempo, no sería honesto si no le dijera a este público, que tenemos algunas preocupaciones concretas. Esta es una crítica constructiva de un amigo, y esperamos que los problemas se resuelvan prontamente.

Permítanme citar tres.

Primero, en su discurso de El Cairo, el Presidente dio a entender que el Holocausto fue la razón primaria de la creación de Israel. Eso es desafortunado – y objetivamente incorrecto.
 
Israel nació de una visión antigua y singular en los anales de la historia. Según las palabras de su Declaración de Independencia, Israel "Fue la cuna del pueblo judío. Aquí adquirió forma su identidad espiritual, religiosa y política. Por primera vez consiguieron la condición de estado, crearon valores culturales de trascendencia nacional y universal, y dieron al mundo el eterno Libro de los Libros".

El Presidente Harry Truman lo comprendió, y desoyendo el consejo de su Departamento de Estado reconoció la creación de Israel en 1948.

Su Salmo favorito, según el historiador presidencial Michael Beschloss, era el número 137: “Junto a los ríos de Babilonia, allí nos sentábamos, y aun llorábamos, acordándonos de Sion”.

¿Por qué es importante esto ahora? Porque el mundo árabe cuestiona desde hace tiempo la legitimidad de Israel sosteniendo que es un implante occidental en Medio Oriente, creado para aplacar la conciencia de una Europa con las manos manchadas de sangre judía.

El Presidente Clinton se topó con esta visión cuando se rechazaron sus valientes esfuerzos por lograr la paz, mientras Yasser Arafat vergonzosamente negaba la conexión histórica judía con Jerusalén.

En realidad, más que cualquier otra cuestión, esto nos lleva al fondo del conflicto. Estados Unidos debe aprovechar toda oportunidad que se le ofrezca para fortalecer el legítimo lugar de Israel en la región.

Segundo, el Presidente asimiló la condición palestina a la de los norteamericanos negros y otras personas que padecen "desde Sudáfrica al sur de Asia, desde Europa del Este a Indonesia".

Cualquiera haya sido su intención, parece haber creado una equivalencia lamentable.

Ni por un minuto me atrevería a negar que los palestinos han sufrido. He visitado la Margen Izquierda y Gaza y se que la vida de muchos palestinos no ha sido fácil.

Sin embargo también se que la situación palestina, por encima de todo, es auto inflingida. Es decir que sus propios líderes han brindado un mal servicio al pueblo palestino.

¿Dónde están los Martin Luther King y John Lewis, Vaclav Havel y Lech Walesa, y el Mahatma Gandhi del pueblo palestino – individuos de grandeza visionaria y profundo compromiso con la no violencia?

Según un funcionario británico de alta jerarquía, los palestinos son los mayores receptores de ayuda extranjera per cápita del mundo. Sin embargo la corrupción y mala administración han desviado demasiados fondos de los beneficiarios elegidos.
 
Sugerir que los palestinos son la versión moderna de aquellos que soportaron opresión innegable es darles, especialmente a sus líderes, un pase libre. Esos líderes deben admitir su responsabilidad por haber fracasado en hacer evolucionar a la sociedad palestina de la victimización a la responsabilidad.

En tal sentido, brillan chispas de esperanza hoy en la Margen Izquierda, pero aún queda mucho camino por recorrer. Mientras tanto, por supuesto, Gaza sigue estando bajo la mano de hierro de Hamas, que continúa su hostilidad implacable contra Israel, y por cierto contra la Autoridad Palestina

Y tercero, el Presidente en su discurso en el Cairo, específicamente exigió acción a un solo país. Dijo, "Es hora de poner fin a los asentamientos". Al igual que el Secretario de Estado, el Presidente dejó en claro que se estaba refiriendo a todos los asentamientos, en todas partes.
El Presidente ha dicho que la amistad conlleva honestidad, y que está siendo honesto con un amigo.
 
Si, pero entre todos los países de la región, fue inusual ver a nuestro Presidente señalar sólo a Israel – nuestro “ incondicional aliado democrático", en las palabras del Senador Robert Menéndez (D-NJ) - con tanta intensidad.
Sin duda, los asentamientos son una cuestión. Nosotros en AJC lo hemos dicho más de una vez.
 
Pero no son la causa que subyace a la disputa entre israelíes y palestinos. Se los debe abordar en el contexto de negociaciones, y no tratarlos como sine qua non pará las conversaciones, como lo están haciendo los líderes palestinos.
En realidad, los palestinos parecen haber interpretado- o mal interpretado - la postura del Presidente Obama como una licencia para permanecer imperturbables mientras se obliga a Israel a hacer concesiones. Como dijo el Presidente Abbas  en una reveladora entrevista, "Esperaré a que Israel congele los asentamientos.... hasta entonces, en la Margen Izquierda tenemos una buena realidad.... La gente lleva una vida normal".
 
Finalmente, Israel no puede ni habrá de retornar a las frágiles líneas del armisticio de 1967. Esto fue reconocido por los Presidentes Clinton y Bush, y esperamos que se reiterará.

Como dijo el difunto Abba Eban, diplomático israelí y hacedor de paz por excelencia, "Hemos dicho abiertamente que el mapa nunca volverá a ser el mismo que el 4 de junio de 1967. ... El mapa de junio equivale para nosotros a inseguridad y peligro".
Distinguidos Senadores, ninguna nación además de Israel ha sufrido el trauma cotidiano de más de seis décadas sin paz. Hoy, Irán, Hamas y Hezbollah instan abiertamente a su destrucción.
Ninguna otra nación de Medio Oriente ha sido un amigo más firme y socio democrático de  Estados Unidos.
 
Ninguna otra nación, victoriosa en guerras a las que se la obligó, ha demostrado mayor voluntad para hacer dolorosas concesiones a fin de promover la paz.
Ya en 1947 Naciones Unidas suscribió la idea de dos estados - uno árabe, el otro judío. El llamamiento del Primer Ministro Netanyahu al reconocimiento de Israel como estado judío no es nuevo. Fue suscripto por la mayoría de los estados miembro de Naciones Unidas hace seis décadas.
Actualmente sigue siendo posible lograr un acuerdo, aunque resulte difícil. En realidad, cuatro primeros ministros israelíes consecutivos han instado a un acuerdo de dos estados.

Sin embargo las contrapartes palestinas no han correspondido, incluso cuando el Primer Ministro Olmert hizo lo que los palestinos reconocieron como una oferta inusualmente generosa.
Como dijo recientemente el líder de la mayoría Harry Reid (D-NV), “Creo que las negociaciones sólo alcanzarán el éxito cuando medie un renovado compromiso de los palestinos de ser socios genuinos de la paz".
 
En tal espíritu, ¿por qué Saeb Erekat, negociador principal de la AP, rehusó negociar con el actual gobierno israelí, y en cambio mantuvo conversaciones con el canciller iraní? No debería ser al revés - rechazar a los iraníes y reunirse con los israelíes?


No nos debe sorprender que muchos israelíes sean escépticos respecto de las posibilidades de lograr una solución. Buscan garantías de que Estados Unidos, su indispensable amigo y socio, está a su lado en la búsqueda de paz duradera y seguridad.


El Presidente Obama ha reiterado admirablemente su profunda y perdurable amistad con Israel en numerosas ocasiones. Sin embargo, honestamente, las encuestas muestran que muchos israelíes no están convencidos.
 
Quizás podría encontrar pronto una oportunidad de visitar y hablar con los israelíes directamente. Podría resultar positivo para promover el entendimiento entre el público israelí- y reafirmar la creencia de Estados Unidos, expresada por el presidente Truman, que Israel "no es sólo otra nación soberana, sino ... la personificación de los grandes ideales de nuestra civilización".

Gracias.