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La agitación de Irán después de las cuestionadas elecciones presidenciales ha vuelto a poner en el candelero a un veterano de la Revolución Islámica de 1979, el Ayatolá Ali Akbar Hashemi Rafsanjani. Como presidente del poderoso Consejo de Guardianes, Rafsanjani podría aún emerger como antagonista del presidente de línea dura Mahmoud Ahmadinejad.
Sin embargo Rafsanjani no es el moderado que los occidentales creen que es. Al acercarse el decimoquinto aniversario del atentado al centro de la comunidad judía de Buenos Aires, AMIA, uno podría preguntar por qué Rafsanjani sigue siendo una figura central de la política iraní, dado que su legítimo lugar está en una celda de la cárcel en Argentina esperando ser juzgado.
Durante varios años, la propia investigación de Argentina del atentado a la AMIA, que mató a 85 personas e hirió a más de 300, estuvo plagada de incompetencia, corrupción, e intrigas políticas. Pero gracias al decidido fiscal especial Alberto Nisman, que se hizo cargo de la causa en 2006, se han acumulado sólidas pruebas que indican que el grupo terrorista libanés Hezbollah perpetró el atentado siguiendo las órdenes de los pagadores iraníes - con Rafsanjani a la cabeza
Nisman emitió órdenes de captura contra ocho iraníes, incluyendo a Mohsen Rezaei, ex comandante de los Guardias Revolucionarios del régimen, que se presentó como candidato conservador en las recientes y cuestionadas elecciones presidenciales, y a Rafsanjani, que era Presidente de Irán cuando se tomó la decisión del ataque a la AMIA.
Cualquiera que comprenda el proceso de toma de decisiones en Irán sabrá que es muy poco probable que la operación de AMIA se hubiera aprobado sin el acuerdo de Rafsanjani y del Líder Supremo Ayatolá Ali Jamenei. Según Nisman, la aprobación se otorgó en una reunión en la ciudad iraní de Mashad en 1993, en presencia de Rafsanjani.
Seis de los ocho iraníes nombrados por Nisman están sujetos a órdenes de captura de Interpol, conocidas como “alertas rojas"- testimonio del profesionalismo de Nisman y de la firme decisión política del gobierno argentino. Y la persistencia de Nisman continúa. En octubre de 2008 y mayo de 2009 el Juez Federal Rodolfo Canicoba Corral aprobó su pedido para embargar propiedades pertenecientes a quienes aparecían en el informe oficial como culpables del atentado, entre ellas cinco lotes de propiedad del ex "agregado cultural" en Buenos Aires Mohsen Rabbani. Se espera que el producido de la venta de las propiedades embargadas se distribuya a las víctimas de AMIA y a los familiares que son parte en una causa civil.
Más importante aun, la investigación de Nisman ayudó a revelar el creciente peligro que significa Irán para la seguridad y bienestar de las Américas. La mayoría de los países de la región, interesados en establecer vínculos comerciales y diplomáticos con Irán, han dejado de lado la atrocidad de la AMIA. Su incomodidad en reconocer que el atentado fue un indicador clave, varios años antes del 11 de septiembre, de hasta dónde están dispuestos a llegar los terroristas (sin mencionar el hecho que América latina, en común con el resto del mundo, no es inmune al terrorismo) es demasiado grande.
Particularmente preocupante resulta el fortalecimiento de la alianza entre Irán y Venezuela - y por extensión con los países de la región alineados con el demagogo de Caracas, Hugo Chávez. Chávez y su contraparte iraní y "hermano revolucionario" Mahmoud Ahmadinejad han encarado casi 200 empresas en cooperación por un valor superior a u$s 20.000 millones desde 2001.
En abril de este año, Chávez visitó Teherán para asistir a la ceremonia inaugural del banco conjunto, Banco Binacional Irani-Venezuela, creado para financiar proyectos, internamente y en otros países gobernados por regímenes anti-occidentales. Kurosh Parvisian, presidente del banco, es también Presidente y Director del Export Development Bank of Iran (EDBI). En octubre de 2008, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos impuso restricciones financieras a las afiliadas de EDBI, que apoyan la proliferación de armas de destrucción masiva.
Como Argentina sabe demasiado bien, la consecuencia más conocida de las actividades de Irán en América latina ha sido la peor atrocidad terrorista ejecutada en el continente, bajo la forma del atentado a la AMIA. Por ello, a medida que Teherán intenta expandir su influencia, todos los países de la región deben comprender que el régimen iraní es enemigo de la libertad - al hacerlo, deben recordar que incluso los denominados moderados de los círculos de poder de Irán no tienen reparo alguno en exportar el terrorismo y masacrar inocentes.
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