El conflicto palestino-israelí es principalmente una batalla de identidades. No somos simplemente dos naciones compitiendo por tierras, sino más significativamente, dos narrativas de liberación nacional en franca competencia. Por eso resulta tan difícil arribar a una solución intermedia, y explica la visión suma cero que toman en todo el mundo tantos defensores. También ayuda a explicar por qué este relativamente minúsculo callejón sin salida, uno de los conflictos armados más pequeño de los últimos 100 años, sigue siendo un polvorín emocional que requiere un manejo cuidadoso.
El gobierno de Netanyahu anunció que la tumba de Raquel cerca de Belén, el tradicional sepulcro de la “Madre Raquel” reverenciada por el judaísmo, la matriarca que "llora por sus hijos" en el exilio (Jeremías 31: 14) y la Cueva de Machpelah en Hebrón, donde la tradición judía ubica el entierro de Abraham, Isaac, Jacob, Sara, Rebeca y Lea, se encontraban en una lista de sitios del patrimonio histórico de Israel dispuestos para su preservación. Esto provocó una controversia que se convirtió en otra disputa en el feudo de los símbolos y la identidad.
Desde la perspectiva de su valor puntual, la restauración de los sitios históricos no debería generar controversias. La iniciativa surgió al comprenderse que en muchos de ellos, podrían estar en peligro artefactos y documentos si no se los protegía y restauraba. Ochentaiun individuos y organizaciones, reconocidos por sus aportes a la cultura israelí, participaron en la preparación de la lista del patrimonio histórico, que habilita a recibir fondos para la restauración de edificios, digitalizar documentos preciosos de importancia histórica, y crear “senderos” para turistas en sitios significativos de la historia judía e israelí.
En el último minuto, en respuesta a presiones de círculos pro-asentamientos de la coalición, y sin consultar con los actores de nivel apropiado, la semana pasada la oficina del Primer Ministro agregó los dos sitios controvertidos a la lista del patrimonio histórico. Como el plan no propone cambios en los acuerdos de larga data referidos a orar en los sitios, el primer ministro Benjamín Netanyahu aparentemente imaginó que el anuncio no generaría incidentes. Pero coincidiendo con el decimosexto aniversario de la masacre de Goldstein –cuando un colono judío extremista mató a docenas de árabes e hirió a muchos más mientras rezaban en la mezquita Ibrahami en la Cueva— el movimiento generó sospechas entre los palestinos, que imaginaron una aseveración de soberanía desafiando el status quo.
Las autoridades de Hamas iniciaron disturbios violentos en Hebron. El Presidente de la Autoridad Palestina Mahmoud Abbas (Abu Mazen) y el primer ministro de Hamas, Ismael Haniyeh compartieron una infrecuente instancia de acuerdo, cada uno declarando que la decisión Israelí podía llevar a la guerra –si bien, en toda justicia, Abu Mazen lo dijo como resultado de su temor, y Haniyeh como resultado de una esperanza grotesca.
El Primer Ministro de la AP Salaam Fayyad envió mensajes confusos. La televisión israelí lo mostró participando en plegarias musulmanas en la Cueva de Machpelah, escuchando sin chistar cuando el oficiante la declaraba sitio exclusivamente musulmán. Fayyad luego advirtió, falsamente, que la iniciativa israelí “equivalía a ocupar el sitio”, pero también hizo una declaración vagamente tranquilizante que los palestinos "... están decididos a construir una realidad positiva en el lugar". De esta manera, al igual que en el pasado, Hamas instó abiertamente a la violencia, en tanto que la Autoridad Palestina nos dejó cavilando la pregunta familiar: ¿Se trató de una incitación velada o una histeria confusa?
El Departamento de Estado de Estados Unidos criticó el anuncio israelí tildándolo de "provocativo e inútil para lograr el objetivo de llevar a ambas partes nuevamente a la mesa de negociaciones", bastante leve comparada con algunas de las críticas que enfrentó Netanyahu dentro de Israel por sucumbir a la presión de los colonos y actuar sin la consulta adecuada.
Por su parte, Netanyahu rápidamente reconoció su paso en falso, diciendo a los medios: "Fue un malentendido... no tenemos intención de cambiar el status quo en relación con la plegarias judías o musulmanas".
Si usted sigue habitualmente el conflicto israelí-palestino a medida que se bandea de crisis en crisis, nada de esto le sorprenderá. Pero una opinión expresada durante el alboroto merece consideración especial, la de Robert Serry, coordinador especial de Naciones Unidas para Medio Oriente: "Me preocupa la proclama referida a los sitios de Belén y Hebrón... los sitios se encuentran en territorio palestino y tienen importancia no sólo para el judaísmo sino para el Islam también", escribió Haaretz citando a Serry.
Se puede aprender mucho sobre los catastróficos fracasos políticos de la ONU en esta región a partir de una breve frase dicha por este funcionario de Naciones Unidas. A diferencia del Departamento de Estado de Estados Unidos, el problema de Serry con el anuncio israelí no se relacionaba con su oportunidad o la política, sino que "los sitios se encuentran en territorio palestino" y tienen importancia para el Islam. En otras palabras, favoreció una identidad, la musulmana/palestina, en detrimento de la otra, la judía/israelí. Si las normas se refieren a la ubicación fuera de las líneas de alto el fuego previas al 67 y la importancia para el Islam, el Muro de los Lamentos está fuera del alcance de los esfuerzos de preservación del estado judío.
La iniciativa israelí no presenta elementos fundamentalmente erróneos. No es inusual que una sociedad tenga interés en mantener sitios que conforman su identidad y cultura, aún cuando estén fuera de sus fronteras. La Commonwealth británica mantiene una Comisión de Tumbas de Guerra de la Commonwealth que preserva 1,7 millones de tumbas y monumentos en todo el mundo.
Los judíos tienen un interés legítimo y profundo en la Tumba de Raquel y la Cueva de Machpelah, aún si se encuentran en la Margen Izquierda y son importantes para miembros de otras confesiones.
Si la ONU espera desempeñar un rol constructivo en la resolución de este conflicto, debe aprender a construir puentes sin caer en la incidencia (advocacy) por una narrativa en detrimento de la otra. Ciertamente, un funcionario de la ONU debería estar más al corriente de dicha situación. O, tal vez no. Date: 3/1/2010
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