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AJC Interactions: A Monthly Summary of Latino & Jewish News & Issues


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Análisis del AJC: la visita del Papa Benedicto a la Sinagoga de Roma
ROMA – las imágenes televisivas de la visita del Papa a la sinagoga de Roma reflejaron la importancia de la ocasión, pero no pudieron capturar la atmósfera interior, bastante eléctrica, especialmente debido a la controversia que rodeó el evento.

La visita del Papa Benedicto XVI tuvo lugar a la sombra de su promoción de "la causa" de la canonización del Papa Pío XII, que toca el nervio descarnado y a flor de piel de la mayor tragedia de los judíos, y tiene una sensibilidad particular en Roma, donde los judíos fueron deportados a los campos "desde abajo mismo de la ventana del Papa". También existieron las crisis posteriores a que dejara sin efecto la excomunión de los "obispos" Lefevbristas, incluyendo el negador del Holocausto Richard Williamson; y la autorización del Papa de la liturgia latina Tridentina, con su plegaria de Pascua para la conversión de los judíos. Además, ciertos sucesos de la iglesia católica de EE.UU. y otros sitios, llevó a mucha gente a cuestionar la sinceridad del compromiso de su papado en cuanto a promover las relaciones entre católicos y judíos siguiendo el camino de las novedosas iniciativas y declaraciones del Papa Juan Pablo II.

Además del texto del discurso del Papa Benedicto XVI en la sinagoga, que pretendió apaciguar estas dudas, los cálidos saludos y expresiones públicas de amistades ya bien establecidas entre los líderes católicos y judíos presentes –no sólo de Italia sino en particular de Israel— aumentaron la importancia histórica del evento y le dieron un carácter festivo y de celebración.

Hubo una serie de puntos especialmente notables en el discurso del Papa. Frecuentemente usó la designación "Pueblo del Pacto" para describir a la comunidad judía y, notablemente en el contexto de la Shoá, llamó a los judíos "el pueblo del pacto de Moisés". Hizo hincapié en que, a diferencia de cualquier otra religión, el judaísmo tiene una relación inherente y eterna bajo el pacto con Dios. Además, en su llamamiento a los cristianos para que aprendan de la comprensión judía tradicional de las Escrituras compartidas, categóricamente aclaró la visión del pueblo judío que tiene la Iglesia, no sólo como portador auténtico y vivo del mensaje divino con su propia integridad, sino teniendo un profundo valor espiritual y educativo para la Iglesia. Y, para ilustrarlo, incluyó citas notables de fuentes judías.

Benedicto resaltó aún más el avance de las relaciones entre judíos y católicos en los últimos cuarenta años, particularmente el trabajo del Comité internacional de Enlace para las Relaciones entre Católicos y Judíos (cuyo componente judío es IJCIC, la organización judía marco que presidí hasta este verano, y cuyo actual presidente, el Rabino Richard Marker, estaba presente en la sinagoga), y la Comisión Bilateral del Gran Rabinato de Israel y la Santa Sede, que comenzaba su novena reunión al día siguiente. Los miembros de esta Comisión, en la que participo como representante del AJC, estaban en el púlpito de la sinagoga frente al Arca Sagrada. Detrás de ellos estaban sus contrapartes católicas de Italia e Israel junto con prominentes líderes religiosos italianos, judíos y católicos, aportando un testimonio impresionante de vínculos estrechos de amistad, aprendizaje mutuo y cooperación.

Las palabras del Papa sobre la Shoá y la hostilidad hacia los judíos y el judaísmo fueron inequívocas. Citando del documento Vaticano "Recordamos", y de la plegaria de su predecesor por el perdón, Benedicto reiteró la condena de los "defectos de... hijos e hijas" de la Iglesia "que de alguna manera pudieran haber contribuido al flagelo del antisemitismo y anti-judaísmo; pidió perdón a Dios por "quienes en el curso de la historia han causado sufrimiento a Tus hijos”; y nuevamente expresó su compromiso "con una genuina hermandad con el Pueblo del Pacto".

Por supuesto, hubo referencias al debate sobre el rol de la Santa Sede durante el período de la Shoá. El Gran Rabino de Roma hizo una sutil y profunda referencia a la culpa del silencio, y el Presidente de la comunidad judía de Roma fue explícito en relación con Pío XII. Si bien Benedicto XVI reconoció que "muchos permanecieron indiferentes" ante la brutalidad nazi, también aseveró que "la Sede Apostólica brindó asistencia, frecuentemente de manera oculta y discreta". Sin duda este tema seguirá generando tensión y debate entre, e incluso dentro de, las comunidades judías y católicas, y si bien es esencial que se haga una revisión académica integral y objetiva de todo el material de archivo, es incierto que incluso esto resuelva el debate.

Sin embargo, en lo concerniente a las relaciones generales entre católicos y judíos, la visita del Papa Benedicto XVI a la sinagoga de Roma fue un hito genuino, que alivió muchos temores y sospechas y reforzó la transformación histórica de esta relación en nuestra era.

El Rabino Rosen es Director Internacional de Asuntos Interreligiosos del AJC.

 

Date: 1/27/2010