Es tan predecible como decir que después de la lluvia sale el sol.
Cuando se habla del programa nuclear de Irán, como lo he hecho más de una vez, todos los censores y lacayos de Teherán, incluyendo a los innumerables críticos de Israel, salen a la luz.
Se apresuran a defender a Irán, describiéndolo como una nación amante de la paz, respetuosa de la ley, e incomprendida.
Sostienen sin embargo, que no existe prueba alguna de que Irán esté decidido a adquirir capacidad de armas nucleares.
Ah, y de paso, por las dudas, agregan, que es estrictamente con fines defensivos. Irán nunca ha lastimado a nadie a lo largo de su historia, ¿entonces por qué preocuparse?
Acusan a todo tipo de presuntos sinvergüenzas – belicistas, neoconservadores, sionistas, y otros - de ensuciar el buen nombre de Irán en pos de propósitos viles. El rótulo supuestamente lo dice todo.
Si Dios nos libre, usted es sionista como yo, queda absolutamente en claro lo que seguramente está buscando. No hace falta decir más. Si no fuera por usted, Irán tendría la buena reputación que tanto merece por su democracia y decencia.
Y pretenden desviar la discusión hacia el programa nuclear de Israel y una cantidad de fechorías, casi hasta responsabilizar a Jerusalén por la fusión de los casquetes polares.
Según sostienen, el problema en Medio Oriente es Israel, no Irán. Todo aquello que se refiera a Irán está prohibido, ya que es sólo una treta para desviar la atención del mundo de la causa fundamental de todo mal e inestabilidad, Israel, en una región que de otro modo es serena y plácida.
Por cierto, si Israel no existiera – y, pensándolo bien, esa bomba nuclear iraní quizá podría ayudar - de la noche a la mañana la región se asemejaría a Europa o Norteamérica en cuanto a su compromiso con la paz, el desarrollo, y los derechos humanos.
Todos estos “asesores de publicidad”, ya sea que comenten en el Huffington Post o en el Gulf Daily News de Bahrein, ofrecen alguna variante de estos temas.
Francamente, no se hacen ningún favor. Si eliminamos las amenazas y objeciones sus argumentos carecen de importancia.
Las acciones de Irán han caído como piedra, y la responsabilidad es exclusivamente suya. Tratar de culpar a otro por esta situación sería hacerle el juego a su gente, pero no lo llevaría a ninguna parte.
Primero, consideremos lo que ha ocurrido en los últimos tiempos.
El Consejo de Seguridad de la ONU ha aprobado tres resoluciones de sanción contra Irán a causa de su programa nuclear, cada una de ellas con el apoyo de los cinco miembros permanentes - China, Francia, Rusia, Gran Bretaña, y EE.UU.. Y parece haber una cuarta en camino.
El Organismo Internacional de Energía Atómica ha censurado a Irán el mes pasado por desarrollar en secreto una planta de enriquecimiento de uranio cerca de Qom. El resultado de la votación fue 25 a 3. Quienes votaron en contra fueron Cuba, Malasia, y Venezuela. Inmediatamente Malasia señaló que su voto había sido un error, dejando sólo a Cuba y Venezuela, un grupo de apoyo a Irán muy exiguo. Como dice el refrán ”dime con quién andas y te diré quién eres".
Interpol ha emitido "alertas rojas" para cinco iraníes, incluyendo el actual ministro de defensa de Irán. Estas alertas rojas indican que Argentina pretende el arresto y extradición de los cinco en relación con un atentado terrorista contra el centro de la comunidad judía de Buenos Aires en 1994 que dejó un saldo de 85 víctimas fatales.
En febrero, Bahrein suspendió las conversaciones con Irán sobre un contrato de gas después de que funcionarios iraníes se refirieran al país como "la decimocuarta provincia de Irán", evocando recuerdos de la afirmación de Saddam Hussein que Kuwait era parte integral de Irak - y todo lo que vino después.
En marzo, Marruecos interrumpió sus vínculos diplomáticos con Irán. Rabat acusó a Teherán de "interferencia intolerable en los asuntos internos del reino".
En abril, Egipto presentó una protesta oficial a Irán por la "flagrante interferencia de Teherán en los asuntos internos egipcios".
En junio, el Presidente Barack Obama visitó Arabia Saudita. El rey saudita insistió en acciones más enérgicas de Estados Unidos contra Irán, por temor a las implicancias geoestratégicas de un Irán nuclear para su país y todos los estados del Golfo Árabe.
Esto es sólo una breve reseña de las relaciones de Irán con el mundo exterior. ¿Y qué sucede dentro del país?
Cada día aparecen nuevos informes sobre abusos contra los derechos humanos, a medida que el régimen actual, asediado desde las fraudulentas elecciones de junio, aprieta más las clavijas - literal y figuradamente.
Literalmente, porque las ejecuciones públicas en la horca han estado entre los métodos preferidos de pena de muerte practicados por el gobierno iraní. Figuradamente, porque los dirigentes, nerviosos, intentan aplastar las manifestaciones que brotan por doquier, a pesar de los esfuerzos por intimidar y atemorizar a los manifestantes
¿Los encubridores del régimen de Jomeini-Ahmadinejad defenderán las prácticas represivas del gobierno contra estudiantes, políticos reformistas, periodistas independientes, activistas femeninas, homosexuales, o minorías religiosas?
Y luego viene el argumento de Israel, que no se sostienen más que los otros.
Si Israel cuenta con un arsenal nuclear, lo hace con un único propósito - y sólo uno. Sirve como garante final de la seguridad de un estado que ha sido el blanco de sus enemigos desde su creación en 1948.
La última vez que lo verifique, Israel, a diferencia de Irán, nunca había instado a la destrucción de algún país de la región. Israel nunca ha cuestionado el derecho de Irán a su existencia. Es Irán el que cuestiona el derecho de Israel a existir.
Y la última vez que lo verifique, Israel nunca había recurrido al uso de armas nucleares, aunque se ha visto enfrentado a guerras devastadoras desde la década de los 50, cuando los informes sugirieron que había desarrollado por primera vez dichas armas. Si eso no es prueba de una conducta racional y responsable, ¿qué lo es?
Entiendo que ser abogados de Irán ante el tribunal de la opinión pública puede ser bastante difícil actualmente. No es fácil encontrar argumentos de peso. Irán se ha convertido en su propio peor enemigo - recurriendo a engaños y falsedades en el exterior, y represión y fuerza bruta internamente.
Lo siento, pero ninguna cortina de humo, ni falacias, ni insultos, ni tergiversación de la verdad pueden refutar los hechos descarnados, e indefendibles sobre Irán.
Date: 12/24/2009
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