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AJC Interactions: A Monthly Summary of Latino & Jewish News & Issues


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Por qué Israel no tuvo opción
 

La operación militar de Israel contra blancos de Hamas en Gaza no debería haber sido una sorpresa. Israel no podía tolerar un régimen terrorista en su frontera, que lanzaba repetidos ataques con cohetes y morteros - 200 solamente en la semana pasada - contra ciudades y pueblos israelíes.

Israel unilateralmente evacuó Gaza en 2005, y el resultado fue que los habitantes de Gaza tuvieron por primera vez en la historia la oportunidad de tener su propio gobierno. Pero Hamas desempeñó un rol demoledor. Las elecciones locales de 2006 llevaron a una coalición de la Autoridad Palestina y líderes de Hamas, seguida por un golpe de estado de Hamas al año siguiente. La AP fue expulsada ignominiosamente de Gaza, buscando refugio en la Margen Izquierda, y el régimen de Hamas fue objeto del aislamiento internacional.

Tanto Estados Unidos como la Unión Europea definen a Hamas como grupo terrorista. La comunidad internacional planteó tres condiciones básicas para comprometer a Hamas - reconocer el derecho de Israel a su existencia, poner fin a la violencia, y buena disposición para cumplir los acuerdos palestino-israelíes previos.

A la fecha, Hamas no ha cumplido ninguna de las condiciones. Después de todo, su carta fundacional insta a la eliminación de Israel y, debemos agregar, despide odio a los judíos dondequiera que habiten.

Desde que obtuvo el control de Gaza, Hamas no se ha centrado en la construcción de la sociedad palestina, sino en buscar la destrucción de la sociedad israelí. Con sustancial ayuda de Irán y una extensa red de contrabando a través de la frontera egipcia, Hamas ha convertido a Gaza en campamento armado y fábrica de municiones.

Las ciudades israelíes cercanas a la frontera han sido blanco de literalmente miles de ataques con cohetes y morteros. Al aumentar el alcance de los cohetes, también aumentó el arco de centros poblados israelíes vulnerables.

Las opciones de políticas de Israel han sido limitadas. Negociar con Hamas resulta imposible a menos que Israel esté preparado a discutir los términos de su propia capitulación. Buscar un alto el fuego o tregua, como ocurrió en el curso de este año, permite algo de tranquilidad, pero al precio que Hamas use esa tregua para mejorar su capacidad de armamento, entrenar soldados, y reforzar su infraestructura de comando y control, que sigue el ejemplo de Hezbollah en el Líbano.

Hamas contaba con su capacidad de atacar a Israel a voluntad, al mismo tiempo que supuso la moderación israelí. El grupo terrorista calculó que Israel ya no tenía la disposición para luchar y arriesgar bajas militares en la atestada Gaza. Indudablemente también supuso que a Israel lo detendría el temor a la publicidad negativa, ya que en el pasado Hamas explotó hábilmente los medios de comunicación para que hicieran hincapié en las bajas civiles palestinas, reales o inventadas, que inevitablemente llevan a la condena diplomática y editorial.

Esta vez, Hamas interpretó erróneamente a Israel. Prefirió creer su propia propaganda sobre un Israel temeroso de una andanada de misiles de Hamas dirigidos al sur, y preocupado por una estrategia de salida una vez que entrara a Gaza.

Hasta este momento, Israel ha hecho gala de una moderación notable, que Hamas interpretó equivocadamente como debilidad. Pero Israel tiene la obligación de defender sus fronteras y a sus ciudadanos. Tiene la capacidad militar y de inteligencia para hacerlo. Y, además, a pesar de las futuras elecciones, tiene a su favor la voluntad política colectiva. Todos estos elementos han estado admirablemente representados en la actual operación militar.

Ni bien Israel atacó, algunos miembros de la comunidad internacional predeciblemente volvieron a las posturas de fórmula. Muchas, pero no todas las naciones árabes condenaron a Israel. En verdad, algunas no podrían estar más complacidas ante la situación que Israel esté asestando un golpe a Hamas y a su proveedor de fondos iraní. La Unión Europea se refirió al uso "desproporcionado" de fuerza por parte de Israel, pero ¿qué sería exactamente "proporcionado" en una situación en la que Gaza, gobernada por Hamas, busca un estado de conflicto permanente con Israel? Y la ONU insta al inmediato cese de la violencia, como si eso mágicamente pudiera persuadir a Hamas a repensar su razón de ser.

Seamos claros. A Israel le interesa tener una Gaza pacífica y próspera en su frontera. En lugar de eso, se encuentra con Hamastán, un enclave terrorista. Lo que Israel está haciendo ahora es exactamente lo que haría cualquier otra nación en circunstancias similares. De hecho, Israel probablemente se ha contenido durante más tiempo que muchas otras naciones, incluyendo Estados Unidos.

Algunos sostienen que no existe una solución militar para Gaza. Muy cierto. En el largo plazo, los residentes de Gaza deben decidir si desean un futuro potencialmente brillante sin Hamas o un futuro seguramente sombrío con ellos. Pero en el corto plazo, Israel debe transmitir un mensaje claro: que se defenderá, exactamente como lo está haciendo ahora.

David A. Harris es director ejecutivo de American Jewish Committee.

Date: 12/29/2008